Psicopedagogía

En el Departamento de Psicopedagogía atendemos desde bebés que presentan problemas en su desarrollo, a niñ@s y adolescentes que por diferentes motivos quieren o necesitan mejorar su rendimiento escolar.

Atendemos así mismo las dificultades del lenguaje, ya que el lenguaje es el modo de conducta comunicativa más frecuente, eficaz y compleja que utiliza el ser humano. A través de él, podemos expresar y recibir mensajes orales, escritos o gestuales. Por eso la importancia de su desarrollo en la infancia o de su recuperación en etapas posteriores debido a patologías o accidentes.

En el proceso de adquisición del lenguaje el niño pasa por diferentes etapas progresivas y en cada una se dan una serie de características específicas. Cuando hay dificultades no se produce una correcta evolución del lenguaje, y son los pediatras, profesores o padres los que lo detectan, derivando a una intervención profesional.

En otros casos ya adquirido el lenguaje aparecen cambios en la expresión o en la comunicación debido a diferentes patologías o accidentes cardiovasculares que mejoraran o incluso se recuperaran mediante la estimulación y rehabilitación, mejorando la calidad de vida de la persona que la padece.

También tratamos a adultos que por diferentes causas: carencias educativas o enfermedades neurológicas, precisan ayuda Psicopedagógica.

¿Cuándo acudir al Psicólogo?

En el caso de los menores serán los pediatras, los profesores, los tutores, o los padres las personas que observan que el bebé, niñ@ o adolescente tiene alguna dificultad para conseguir los hitos evolutivos, no sigue el ritmo de sus compañeros de clase, no aprende como sus hermanos, le cuesta mantener la atención, busca mil excusas para hacer sus tareas, pierde el control con facilidad, etc.

En los adultos, son ellos mismos o las personas de su entorno, quienes se dan cuenta de la pérdida de sus funciones cognitivas.

Es importante que ante la menor sospecha de un posible problema, se recurra al Psicólogo especialista para que pueda diagnosticar e intervenir cuanto antes, facilitando así el tratamiento y su duración.

¿Cuál será la labor del Psicólogo?

Dado que son numerosos los trastornos que afectan a un correcto aprendizaje, llevamos a cabo una valoración para establecer un diagnóstico y que el  bebé, niñ@,  adolescente o adulto reciba una intervención psicopedagógica adecuada y adaptada a sus necesidades, para conseguir resultados positivos.

Nuestra manera de trabajar se basa en la reeducación tanto de forma individual como en grupo, una vez valorada la necesidad de la persona.

Los horarios de intervención se ajustan con la familia, en función de los horarios escolares y actividades del niñ@, adolescente o adulto.

El equipo profesional de Psicólogos Mensana, específicamente formados en este área, realiza tratamientos ajustados a la problemática individual y atendemos:

El proceso de aprendizaje va a estar sometido a múltiples factores durante todo su desarrollo que van a explicar su avance, su inhibición y a determinar el propio ritmo que el niñ@, o el adolescente va a seguir.

No todos los niñ@s, con las mismas edades cronológicas, siguen el mismo ritmo de aprendizaje, ya que éste va a estar principalmente mediado por la maduración neurológica, el desarrollo cognitivo y la adaptación alcanzada en cada etapa psicológica.

Alteraciones en cualquiera de estas áreas pueden causar dificultades en el aprendizaje, siendo importante detectarlas cuanto antes para intervenir, con el objetivo de que el proceso se altere lo menos posible.

Las etapas más críticas serian el comienzo de la etapa escolar, durante el periodo de adaptación del ambiente familiar al escolar y en la adolescencia donde los cambios físicos, cognitivos y psicológicos ponen en riesgo el proceso de aprendizaje adquirido hasta ese momento.

Es común, y desde nuestro trabajo diario lo corroboramos a menudo, que cuando un niñ@ empieza a presentar algunas dificultades en su aprendizaje se deje pasar un tiempo, incluso todo el curso escolar, para que se corrijan a medida que el niñ@ alcance más madurez.

Esto no es válido para todos los niñ@s e incluso puede impedirle la adquisición de aprendizajes posteriores o perjudicarle en la actitud que tome ante ellos. En otros casos, las dificultades de aprendizaje son la manifestación de problemas familiares, de relación con sus iguales, de trastornos emocionales…

Es clave el intercambio de información entre padres y profesores sobre la adaptación y evolución del niñ@, del adolescente, en todas las etapas escolares para detectar, lo antes posible, cualquier dificultad y poder ayudarle. En ciertos casos, se hace necesaria la intervención de un psicólogo que pueda valorar dichas dificultades, que interfieren en su aprendizaje, para abordar un tratamiento.

Cuando un niñ@, un adolescente presenta dificultades en su aprendizaje es consciente de ello, desarrolla sentimientos de desconfianza en sí mismo, desinterés por su trabajo escolar, bloqueos ante nuevos aprendizajes y, a veces, se le pone la etiqueta de “es vago”. Por ello, el tratamiento no solo tiene que ir enfocado a trabajar las dificultades de aprendizaje, sino también a desarrollar su autoestima y a despertar la motivación por aprender.

Cuanto antes se detecten las dificultades, que puedan aparecer en el proceso de aprendizaje del nin@ o del adolescente, mejor será su adaptación al medio escolar y la adquisición de aprendizajes posteriores evitando, sobre todo, las repercusiones en su personalidad.

El retraso madurativo no es un término diagnóstico reconocido como tal. Muchos especialistas lo empleamos como un término genérico cuando se detectan dificultades en varias áreas del desarrollo del niñ@ y en muchos casos, es demasiado pronto para poder establecer un diagnóstico más específico.

¿Cuáles son las características del retraso madurativo?

  • Hay un retraso cronológico (de uno o dos años) en varias áreas de su desarrollo: psicomotricidad, lenguaje, autonomía personal, cognitivo…
  • El retraso es más lento pero sigue la misma línea que un desarrollo normalizado.
  • Es temporal, cuando recibe la estimulación adecuada, el niñ@ progresa y llega a normalizarse en la mayoría de los casos.

¿Cuáles son las causas?

Entre las más frecuentes encontramos:

  • Prematuridad o bajo peso al nacer, por problemas durante el embarazo o durante el parto se produce un proceso madurativo más lento.
  • Falta de estimulación o una pobre estimulación en los primeros meses de vida.
  • Actitudes de crianza inadecuadas (hábitos de cuidados, sobreprotección…)
  • Ritmo de maduración neurológica más lenta.

¿Cómo se diferencian de otros trastornos infantiles?

La diferencia principal está en que hay un retraso cronológico que sigue la pauta normalizada de desarrollo, en otros trastornos infantiles como por ejemplo, trastornos del espectro autista o trastornos específicos del lenguaje hay una desviación del patrón normalizado de desarrollo.

¿Cómo evoluciona?

La evolución suele ser positiva, el niñ@ suele desarrollarse y madurar alcanzando al resto de los niñ@s, cuando se da la estimulación adecuada. Por ello, cuando se detecta, por parte de los padres, de los profesores o del pediatra, que algo no marcha bien en su desarrollo es conveniente acudir a un especialista para realizar una evaluación y determinar si es conveniente un tratamiento.

En algunos casos es un diagnóstico inicial con carácter provisional que hay que revisar para establecer el definitivo y adaptarlo a las dificultades específicas del niñ@

Es el que experimentan aquellos niñ@s que presentan un desfase en la adquisición  del lenguaje con respecto a los de su misma edad. El retraso en la comprensión suele ser menor que en la expresión con pronunciación poco inteligible, vocabulario pobre y frases inmaduras.

Es el trastorno más frecuente, que suele detectarse en el colegio, cuando el niñ@ inicia la escolarización. Por ello suele ser el tutor el que valore, en un principio, la necesidad o no de una intervención específica por parte del logopeda y derive a éste para que realice un buen diagnóstico evolutivo del nivel de desarrollo del lenguaje en el niñ@.

La detección e intervención, antes de los 4 o 5 años, evitará  en el niñ@ problemas en el proceso lectoescritor y dificultades en su desarrollo socioafectivo.

Es un trastorno en el que el niñ@ presenta gran dificultad para adquirir el lenguaje de forma natural. Sin embargo, tienen una capacidad cognitiva dentro de la normalidad y no es causado por ninguna alteración orgánica, sensorial o motora. Puede afectar a la expresión y a la comprensión del lenguaje o a ambas.

Es una de las alteraciones más frecuentes, se manifiesta con errores en la articulación  de los sonidos del habla en personas que no presentan patologías del Sistema Nervioso Central pero sí con los órganos fonoarticulatorios.

Los errores pueden ser por sustitución, omisión y distorsión de uno o varios sonidos. Generalmente se dan estas dificultades en los sonidos de última adquisición (/z/- /s/, grupos de la /r/, grupos de la /l/, /r/ vibrante).

Se puede hablar de dislalia aproximadamente a partir de los 4 años, que es cuando estadísticamente, la mayoría de los niñ@s presentan una correcta articulación de los fonemas, anteriormente a esta edad, que es cuando el niñ@ está en proceso de adquisición de los sonidos del habla, se considera dislalia evolutiva.

En cuanto a las causas puede deberse a:

  • Permanencia de esquemas articulatorios infantiles.
  • Déficit en la discriminación auditiva de los sonidos.
  • Movilidad deficiente de la lengua.Hábitos de deglución atípicos.
  • Predisposición hereditaria.
  • Falta de estimulación por parte del entorno del niñ@.

El terapeuta del lenguaje tiene realizar un buen diagnóstico y establecer una rehabilitación adaptada a las características del niñ@ para mejorar el lenguaje expresivo del niñ@ evitando en numerosos casos, otra problemática asociada como dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura o en sus relaciones sociales.

Es el que presentan aquellos niñ@s que tienen un lenguaje espontaneo ininteligible, no se les entiende cuando hablan. En general, la única área afectada es la pronunciación. En la comprensión no suelen tener dificultades.

La lectoescritura es un proceso al que se enfrentan los niñ@s entre los 4 y 6 años de edad y que se consolida en los dos años siguientes. Es una etapa en la que aprenden a leer y luego leen para aprender. Por ello la importancia de observar la evolución del niñ@ por parte de padres y profesores.

No todos los niños asumen este proceso con normalidad y de manera fácil. A veces, el problema se va arrastrando hasta la edad de 7 u 8 años y se complica con otros problemas o deriva en fracaso escolar.

La detección precoz, desde pequeñas dificultades en la lectoescritura hasta la dislexia, es fundamental para ayudar a que el niñ@ evolucione favorablemente.

Por eso, si el niñ@ confunde letras al leer o escribir, no comprende lo que lee, tiene mala letra, no está interesado por aprender a leer y escribir… es importante acudir a un psicólogo para evaluar si existe o no un problema de lectoescritura y diseñar un tratamiento específico lo antes posible.

¿Qué es la Dislexia?

Es un trastorno específico del aprendizaje de la lectura y la escritura, con base neurobiológica, que afecta a la exactitud, fluidez y velocidad lectora, interfiriendo en el rendimiento académico con un retraso lector de al menos dos años, que suele ir acompañada de problemas en la escritura.  Se da en personas con un desarrollo cognitivo normal o alto. No puede ser explicado por discapacidad sensorial, física, motora o intelectual, ni por falta de oportunidades para el aprendizaje o factores socioculturales.

También pueden presentar dificultades de atención y motivación, impulsividad, trastornos del cálculo, dificultades de lateralización y espaciotemporales, problemas emocionales, de autoestima y de comportamiento.

¿Cuáles son las causas?

Actualmente se reconocen que existen factores hereditarios que predisponen a padecerla. Se sabe que hay una disfunción cerebral debida a una inmadurez, o a alteraciones neuroquímicas o a trastornos estructurales del cerebro. Sin olvidar factores ambientales que también puedan interferir en el desarrollo cerebral.

Se distinguen dos tipos de dislexia:

  • Adquirida, como consecuencia de una lesión cerebral u otro tipo de dificultad específica, ajena a la maduración del niñ@ (ambiente familiar empobrecido, problemas emocionales o deficiencias en el método educativo).
  • Evolutiva, determina dificultades en los niñ@s para alcanzar un correcto desarrollo en el aprendizaje de la lectoescritura.

¿Qué características tienen las personas con Dislexia?

La mayoría de las personas disléxicas presentan algún tipo de déficit auditivo/fonológico, viso/espacial o psicomotor.

Siempre se presentan:

  • Dificultades en la ortografía natural de su lenguaje escrito.
  • Serias dificultades en la ortografía arbitraria.
  • Errores en su exactitud lectora.
  • Lenta adquisición de la mecánica lectora.
  • Problemas para comprender lo que lee.
  • Dificultades para comprender y escribir segundas lenguas.

A menudo, podrán presentarse:

  • Dificultades en matemáticas, especialmente en el aprendizaje de símbolos y series de cifras, como las tablas de multiplicar, problemas de memoria a corto plazo y de organización.
  • Dificultades para seguir instrucciones y secuencias complejas de tareas.
  • Problemas de comprensión de textos escritos.
  • Fluctuaciones muy significativas de capacidad.
  • Problemas de percepción de las distancias y del espacio.
  • Confusión entre la derecha y la izquierda.
  • Problemas con el ritmo y los lenguajes musicales.

Dado su carácter crónico, las dificultades de lectoescritura persisten, de forma más o menos atenuada, dependiendo del tratamiento que se haya realizado a lo largo de toda la etapa escolar, hasta la edad adulta. Sin embargo, ello no impide un desarrollo profesional e incluso universitario.

¿Cuándo se diagnostica la Dislexia?

Aunque el aprendizaje lectoescritor comienza sobre los 4-5 años y el periodo de consolidación varía en cada niñ@, no es hasta los 8-9 años que se considera plenamente adquirido, edad en la que se hace un diagnóstico en firme.

No obstante, desde que el niñ@ inicia el aprendizaje de lectoescritura ya aparecen síntomas que nos alertan, los más frecuentes son:

  • Retraso en la edad de adquisición del lenguaje, desarrollo lento del vocabulario.
  • Inmadurez en el conocimiento de las partes de su cuerpo.
  • Retraso para memorizar los números, los días de la semana, los colores, las formas…
  • Débil desarrollo de la conciencia fonológica.
  • Le cuesta incorporar las nociones espaciales y temporales como ayer, hoy o mañana.
  • Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas.
  • Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad.
  • Torpeza al correr, saltar y brincar.
  • Inmadurez a nivel de motricidad fina, torpeza en el uso del lápiz, tijeras…
  • Conductas problemáticas en sus habilidades sociales.

Normalmente son los padres y/o profesores los que observan dichas dificultades siendo aconsejable acudir a un profesional que determine la necesidad de iniciar un tratamiento específico.  La detección precoz es pieza clave para que su evolución sea lo más satisfactoria posible.

¿Cuál es el tratamiento de la Dislexia?

Realizada la valoración, que pone de manifiesto las dificultades del niñ@, se elabora un programa de intervención individualizada que contemple tanto las áreas relacionadas con los aspectos madurativos que el niñ@ disléxico aún no ha alcanzado, como las áreas relacionadas con las habilidades lectoescritoras, con un reaprendizaje de la lectoescritura, así como los aspectos afectivo-emocionales, para disminuir su ansiedad, aprender a tolerar la frustración, mejorar su autoestima, sus inseguridades…

Es un trastorno del aprendizaje de la escritura a mano que afecta a la forma o al contenido. Se manifiesta en los primeros años de escolaridad antes incluso del inicio del aprendizaje de lectoescritura. Se caracteriza por destrezas de escritura claramente inferiores al nivel que cabría esperar por edad cronológica, capacidad cognitiva y nivel socieducativo.

Entre sus componentes están la mala ortografía, mala escritura, errores gramaticales y de puntuación.

En algunos casos de adultos, la causa es el resultado de lesiones traumáticas o problemas neurológicos.

Se distinguen los siguientes tipos de disgrafía:

  • Disgrafía Motriz:

El niño disgráfico motor comprende la relación entre sonidos escuchados y su representación gráfica, pero encuentra dificultades en la escritura como consecuencia de una motricidad deficiente. Suele presentar lentitud, movimientos gráficos disociados, signos gráficos indiferenciados, manejo incorrecto del lápiz y postura inadecuada al escribir.

  • Disgrafía Secundaria (adquirida):

Si la dificultad de la escritura no es consecuencia de problemas funcionales sino de trastornos neurológicos, déficit cognitivo, problemas de visión…

  • Disgrafía Específica:

La dificultad para reproducir  las letras o palabras no responde a un trastorno exclusivamente motor, sino a una mala percepción  de las formas, a una desorientación espaciotemporal, etc., que afecta a la psicomotricidad fina.

  • Disgrafía Superficial:

Se produce cuando está afectada la ruta léxica por lo que se utiliza la ruta fonológica. Hay dificultad al escribir palabras que no se ajusten a las reglas de conversión fonema-grafema, es decir, escriben bien las palabras regulares y pseudopalabras pero cometen errores en palabras irregulares, confusiones con las palabras homófonas, errores de omisión, adicción o sustitución de letras.

  • Disgrafía Fonológica:

Se produce cuando está afectada la ruta fonológica y se usa la ruta visual o léxica. Hay dificultades para escribir pseudopalabras, ya que está dañado el mecanismo de conversión fonema-grafema. Pueden escribir bien las palabras regulares y las irregulares porque la ruta léxica está intacta y tienen las palabras integradas a nivel visual.

  • Disgrafía Profunda:

Se produce cuando están afectadas las dos rutas (fonológica y visual) por esta razón habrá dificultades con las palabras irregulares, pseudopalabras, y palabras regulares. Lo más característico son los errores semánticos en dictados o en escritura espontánea (sustituye una palabra por otra de su misma categoría: naranja por limón porque los dos son cítricos, tigre por león), y en las palabras las palabras función, verbos, derivaciones…

  • Disgrafía Semántica:

Se produce cuando la conexión con el sistema semántico (donde están almacenados los significados) está afectado. Sin embargo, escriben correctamente al dictado palabras irregulares, y cuyo significado no conocen, las palabras función, verbos…

Es una alteración del habla, de origen neurológico, debido a una lesión en el sistema nervioso, produciendo un trastorno del tono, movimiento, incoordinación muscular o parálisis, dando lugar a dificultades en el control muscular de los órganos respiratorio y oral, en distinto grado.

Es un trastorno del habla que deriva de alteraciones anatómicas y/o fisiológicas en los órganos articulatorios sin que haya una alteración neurológica.

Es un trastorno en la fluidez del habla, que se presenta con alteraciones, interrupciones, espasmos, bloqueos…. en el ritmo verbal. La persona repite o prolonga un numero inusual de veces el sonido al emitir una palabra o titubea demasiado tiempo entre dos palabras.

A la vez, puede observarse, de forma aislada o asociada, un esfuerzo al hablar con bloqueos, tics, tensión en la cara o en el cuerpo, muletillas, pausas o prolongaciones de sonidos…Tienden a comunicarse con un uso reducido de palabras o frases.

En el proceso de adquisición del lenguaje, los niñ@s pasan por periodos de falta de fluidez que evolucionan positivamente, sin embargo, en algunos niñ@s pueden prolongarse a lo largo de su desarrollo, siendo más evidente en situaciones de tensión, en estos casos, es necesario que se consulte al terapeuta del lenguaje para asegurarse de que el problema llegue a convertirse en tartamudez.

Se desconoce cuál es el origen del problema. No se reconoce una causa única sino que es multifactorial. En algunos casos, existe un componente familiar, hay algún miembro de la familia que tartamudea.

Se sabe que más del 1% de la población tartamudea, independientemente de raza, nivel de inteligencia y tipo de personalidad. Respecto al sexo, afecta a 4 niños por cada niña. Y el inicio de la taratmudez ocurre antes de los 8 años en 9 de cada 10 casos.

Cuando el trastorno se inicia en los primeros años, el niñ@ no es consciente del problema hasta que su familia o en el colegio se lo hacen evidente, intentando que lo corrija por sí mismo. Ante la frustración por no conseguirlo, el niñ@ va formando la idea de “soy tartamudo”,  desaparece el placer por la comunicación verbal, aparecen cuadros de ansiedad, conductas de evitación y un gran esfuerzo a la hora de comunicarse que se convierten, a su vez, en factores que hacen que persista y agrave la disfemia.

En algunos casos, la sintomatología y la intensidad disminuye al llegar a la adolescencia, en muy pocos casos desaparece el problema espontáneamente y en la inmensa mayoría persiste.

Es conveniente intervenir lo antes posible para evitar que se afiance el problema realizando, por parte de un terapeuta del lenguaje, una evaluación de las dificultades y determinar la necesidad de tratamiento o establecer las pautas, junto con los padres, que favorezcan el habla fluida.

Hay que tener en cuenta que cuanto antes se intervenga más probabilidades de que se pueda corregir.

¿Cual es el tratamiento apropiado?

Últimamente se han desarrollado distintos tipos de terapias con niñ@s, con buenos resultados. Por ello, es aconsejable derivar a un terapeuta del lenguaje antes de que la falta de fluidez observada en el niñ@ le genere un problema de tartamudez.

El terapeuta del lenguaje con entrevistas a los padres y al niñ@ decidirá si es necesaria una intervención terapéutica y de qué tipo.

El tratamiento debe centrarse en:

  • Dar pautas a los padres sobre cómo manejar el problema. Descargarles de la culpa que sienten por pensar que son los responsables del trastorno de su hij@.
  • Trabajar con los padres y el niñ@ conjuntamente. Entrenarles en ejercicios para ayudar al niñ@ a conseguir más fluidez. Reestablecer una buena relación comunicativa padres-niñ@, basándose en prestar mayor atención al contenido de lo que el niñ@ dice, que a cómo habla.
  • Trabajar directamente con el niñ@ con actividades y tareas para que su habla sea cada vez más fluida.

Con los adolescentes y adultos, el problema se habrá de abordar, teniendo en cuenta las peculiaridades de cada caso, modificando los sentimientos de culpabilidad y de inferioridad ante su incapacidad para superar el trastorno, proporcionándole argumentos para pensar que puede hablar con fluidez progresivamente.

En la mayoría de los disfémicos es necesario una psicoterapia acompañada  de otras terapias en las que se utilicen técnicas de relajación, de habla rítmica y entonada, técnicas de feed-back…adaptadas a sus características personales.

Se produce por movimientos inadecuados de la lengua y/o de otras partes de la boca que participan en el acto de la deglución, para tragar el alimento cuando se encuentra en la boca, sin que haya alteración anatómica en la misma.

Es un trastorno neuromotor, cuyos síntomas se mantienen siempre con el mismo grado de dificultad, debido a una lesión o una anomalía del desarrollo del cerebro inmaduro. La Parálisis Cerebral no permite o dificulta los mensajes enviados por el cerebro hacia los músculos, dificultando el movimiento de éstos. Estas dificultades de movimiento, están a menudo acompañados de problemas sensitivos, cognitivos, de comunicación y percepción, y en algunas ocasiones, de trastornos del comportamiento.

Es una pérdida auditiva, en mayor o menor grado, de origen genético o adquirido (infecciones recurrentes de oídos), que dificulta el desarrollo del lenguaje oral en los niñ@s.

Cuando la hipoacusia es leve, puede pasar desapercibida en su casa, ya que el niñ@ se desenvuelve en un contexto reducido y conocido, sin embargo, en el colegio puede presentar problemas de comportamiento, de atención, irritabilidad, dificultades en su aprendizaje, retraso en su lenguaje y/o articulatorios, otitis recurrentes, etc; síntomas de un posible déficit auditivo que tiene que comprobarse con una audiometría y ser atendido por un terapeuta del lenguaje.

En las pérdidas medias, el niñ@ presenta retraso en el desarrollo del lenguaje, aunque este aparezca de forma natural y espontánea. Es necesario el uso de una prótesis adaptada y una intervención logopédica cuanto antes para que puedan desarrollar un lenguaje normal.

En las pérdidas severas, el niñ@ no desarrolla espontáneamente el lenguaje, el aprendizaje del lenguaje oral es difícil y lento. Una intervención precoz e intensiva puede permitir al niñ@ conseguir una voz y una articulación inteligible.   

¿Qué son las Técnicas de Estudio?

Son herramientas para facilitar el estudio y mejorar los logros. Se trata de aprender y desarrollar estrategias y procedimientos de carácter cognitivo y metacognitivo y se adquieren con la práctica.

Ya desde el Primer y Segundo Ciclo de Educación Primaria, el niñ@ puede ir incorporando poco a poco, junto a los hábitos básicos, las Técnicas de Estudio, ajustándolas a su edad y capacidad.

El subrayado de las ideas principales de un texto, la elaboración de esquemas para estructurar las ideas, la realización de mapas mentales y el resumen para dar contenido a las partes del esquema son estrategias necesarias para asimilar y facilitar el estudio con el objetivo de mejorar el rendimiento.

Por ello la importancia de iniciar su aprendizaje en las primeras etapas para ir consolidando un buen método de estudio que será más eficaz en la etapa de Secundaria.

La motivación por el aprendizaje sería una disposición y una actitud favorable para llevar a cabo un aprendizaje significativo.

Ya desde bebé existe en el niñ@ una curiosidad por explorar el mundo que le rodea y a medida que va creciendo, intentará descubrir y comprender porque ocurren las cosas.

Con el inicio de la escolaridad esta curiosidad persiste y junto con su capacidad cognitiva le va a permitir enfrentarse y conseguir con éxito nuevos aprendizajes. Es importante favorecer en el niñ@ esta disposición, por parte de padres y profesores, para que continúe a lo largo de toda su historia escolar.

Aun así, en ocasiones, nos encontramos con niñ@s o adolescentes que teniendo una normal o buena capacidad cognitiva presentan un problema de falta de interés por el aprendizaje o que se niegan a estudiar. Habría que observar al niñ@ o adolescente para determinar las causas.

Estas pueden ser múltiples, entre otras podríamos citar:

  • Por dificultades de aprendizaje.
  • Por problemas de relaciones sociales con sus compañeros.
  • Por problemas familiares.
  • Por problemas emocionales.

Lo más apropiado sería consultar con un especialista para valorar este desinterés por el aprendizaje o el estudio y determinar el tratamiento adecuado.

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