Psicología del Adulto

La edad adulta es en general la etapa más larga de la vida humana. Al llegar a este momento parece que las personas deben haber adquirido su equilibrio total. Pero como en cualquier otra época de la vida, la persona también se enfrenta a conflictos. En un principio intentará resolverlos por sí misma y acudirá a consulta cuando no lo  ha logrado encontrándose en un momento angustioso.

Los conflictos surgen de las relaciones que mantiene con su entorno tanto familiar, laboral o social. Otras veces, como en el estrés post-traumático, por vivir una  situación peligrosa o especialmente dura. También puede arrastrar la angustia de etapas anteriores y una determinada situación hace que la persona entre en crisis.

Es normal que se intente resolver los problemas psicológicos por uno mismo, pero pedir ayuda a un psicólogo no implica debilidad ni estar loco, al contrario, es una medida inteligente ya que el sufrimiento se minimizará.

Además los trastornos emocionales acaban ocasionando problemas de salud. Cuando la persona rehusa a enfrentarse a la angustia la somatiza y acaba padeciendo problemas físicos que tienen un origen psicológico.

¿En qué consiste la Terapia?

Es un trabajo conjunto en el que el Psicólogo guía y la persona aprende a pensar sobre sí misma, a ser consciente de sus actos en su día a día, a descubrir cómo se ha estructurado psicológicamente a lo largo de su vida, que es lo que le frena e impide alcanzar sus objetivos y como puede llegar a conseguirlos.

Si te sientes identificado, en Psicólogos MENSANA pensamos que nunca es tarde para intentar cambiar aquello que te produce sufrimiento psicológico.

¿Cuál será la labor del Psicólogo?

La función del Psicólogo será guiar a la persona para que aprenda a conocerse y descubra cuáles son sus puntos fuertes y débiles y, a partir de ahí, pueda enfrentarse a su vida de una forma más adaptada,  logrando un equilibrio psicológico para procurar ser feliz.

En Psicólogos Mensana, a lo largo de nuestra trayectoria, trabajamos con:

Definimos la ansiedad como un estado de activación del sistema nervioso consecuente a estímulos externos. Evolutivamente  nos ha servido para responder de manera rápida ante situaciones de peligro. Pero cuando la ansiedad no es adaptativa ya que el peligro no es real, o cuando el nivel de activación y su duración son desproporcionados con respecto a la situación hablamos de ansiedad patológica.

La ansiedad es un síntoma que a menudo acompaña a gran variedad de cuadros clínicos de índole tanto psiquiátrica como médica (ansiedad secundaria), pero además puede ser el síntoma principal de trastornos específicos sin derivar de otros trastornos psíquicos u orgánicos, hablaríamos de ansiedad primaria.

La prevalencia de enfermedades mentales aumenta con la edad, dado que confluyen personas con problemas mentales desde la juventud que envejecen y personas que las desarrollan en la ancianidad. Diferentes factores favorecen que al envejecer halla más riesgo de padecer trastornos de ansiedad: aislamiento social, disminución de la autonomía, dificultades económicas, declive del estado de salud, proximidad de la muerte, etc, además hay comorbilidad con trastornos médicos y depresiones.

La ansiedad es también una situación en la que el sujeto se ve paralizado ante el hecho de elegir entre dos polos opuestos, entre la necesidad de seguridad, afecto…que puede verse antagonizados según mandatos, normas y estilos familiares: es decir entre lo que desea la persona y lo que dicta la norma, entre sentimientos ambivalentes. El no poder decidir genera ansiedad, el aparato psíquico está preparado para promover la supervivencia siendo la ansiedad un factor de riesgo pues el aumento de la misma lleva a una desorganización de la personalidad o sea a la psicosis, sinónimo de ruptura yoica con todo lo que implica para la supervivencia del sujeto. Para evitar este desborde se ponen en marcha los mecanismos de defensa del yo o sea conductas cuyo fin es impedir que la ansiedad pase de determinado nivel. El mecanismo más utilizado para este fin es la “represión”, cuando este actúa olvidamos el conflicto. Este proceso de olvido transforma el conflicto en intrapsíquico, en inconsciente, a nivel consciente no está, pero genera síntomas: por un lado es necesario cierto gasto de energía para mantener la represión que se traduce en cansancio, sensación de desgana, dificultades de aprendizaje…por otro la represión no es perfecta y el conflicto se expresa de manera simbólica dando lugar a las diferentes formas de ansiedad según sea la expresión del síntoma.

  • CRISIS DE ANGUSTIA:

Miedo o malestar intenso acompañado de palpitaciones, elevación de la frecuencia cardiaca, sudoración, llanto intenso, sensación de ahogo, náuseas, vómitos…Puede presentarse de forma aislada o inesperada produciéndose de forma espontánea y fuera de contexto.

Pueden darse otros dos tipos de crisis. Una crisis de angustia situacional siempre se produce cuando una persona se expone a una situación amenazadora específica, siendo característica este tipo en la Fobia social o específica, en el Trastorno obsesivo compulsivo o en el Trastorno por estrés postraumático. Una crisis situacionalmente predispuesta es aquella que ocurre, pero no siempre ni necesariamente cuando la persona se expone a una situación desencadenante situacional. Este tipo de crisis suele formar parte de la evolución del Trastorno de angustia en el que la persona empieza a evitar situaciones en la que es probable que sufra la crisis. La agorafobia se produce cuando el número de estas situaciones se incrementa progresivamente.

  • AGORAFOBIA:

Miedo o ansiedad intensos que aparecen, prácticamente siempre, en situaciones donde la persona tiene la sensación que escapar puede resultarle difícil. Los temores agorofóbicos se dan en situaciones tales como los transportes públicos, los lugares abiertos o cerrados, hacer colas o estar en medio de una multitud, estar solo fuera de casa.

Estas situaciones se evitan activamente o se soportan a costa de intenso miedo o ansiedad o requieren la presencia de un acompañante. La persona teme o evita dichas situaciones por temor a tener dificultades para huir o recibir ayuda en caso de la aparición de síntomas parecidos a los que se dan en las crisis de angustia u otros síntomas incapacitantes que pudieran ser motivo de vergüenza.

  • TRASTORNO DE ANGUSTIA SIN AGORAFOBIA:

Los síntomas pueden aparecer en formas ligeramente atípicas: ataques de ira, episodios disociativos y desinhibición. Las personas con un Trastorno de angustia suelen preocuparse mucho por sus síntomas físicos porque están convencidos de que son la prueba de una enfermedad física grave o que su despersonalización es un signo de un trastorno mental.

Los pacientes manifiestan inquietud ante la posibilidad de tener más crisis, preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias, como temor a perder el control o sufrir un infarto de miocardio o volverse loco. Muestran un cambio significativo del comportamiento relacionado con la crisis. Hay ausencia de agorafobia.

  • TRASTORNO DE ANGUSTIA CON AGORAFOBIA:

La persona sufre crisis de angustia que aparecen de forma espontánea. Además siente una inquietud persistente ante la posibilidad de tener más crisis o las consecuencias de las mismas con lo que tiene un cambio de comportamiento relacionado con las crisis. Se observa también agorofobia.

  • FOBIA ESPECÍFICA:

La fobia es un miedo intenso, persistente que es excesivo e irracional y es provocado por la presencia o anticipación de objetos o situaciones específicos. La exposición al estímulo fóbico produce ansiedad y en ocasiones crisis de angustia. Aunque los adultos con este trastorno reconocen que el temor es excesivo e irracional no pueden dejar de sentirlo. La persona tiende a evitar las situaciones fóbicas o si no puede las experimenta con terror intenso. Este miedo irracional interfiere en su rutina diaria ya que produce un malestar intenso que impide llevar a cabo las actividades cotidianas, ya que la persona teme perder el control, angustiarse y desmayarse al exponerse al objeto temido.

Si la fobia no provoca malestar clínico significativo o un deterioro de la actividad del individuo, no se efectúa el diagnóstico. Como en las situaciones en las que es improbable que la persona se exponga al objeto fóbico.

Entre los tipos de fobias específicas los más habituales son:

  • Animal: El miedo hace referencia a animales o insectos. Los más temidos son las serpientes, las arañas, insectos, retas, ratones y pájaros. Suele iniciarse en la infancia.
  • Entorno natural: El miedo es causado por fenómenos atmosféricos: tormentas, viento agua, alturas.
  • Sangre, inyecciones, heridas, daño: El miedo es provocado por la visión de sangre y heridas, temor a tener que ponerse inyecciones u otras intervenciones médicas y quirúrgicas.
  • Situacional: El miedo hace referencia a situaciones tales como tener que viajar en transportes públicos, túneles, ascensores, puentes, coche o recintos cerrados.
  • Otro tipo: Se incluyen las situaciones que pueden provocar atragantamiento, vómito o adquisición de una enfermedad, a los espacios es decir miedo a caerse si no está cerca de medios de sujeción, miedo de los niños, los ruidos fuertes y las personas disfrazadas.

Tener una fobia de un tipo aumenta la probabilidad de padecer una fobia de la misma clase o de otro tipo. Por ejemplo miedo a los perros, a los gatos y a las alturas o los espacios cerrados. Además suelen sufrirse junto con otros trastornos de ansiedad sobre todo con agorofobia. Entre los factores desencadenantes de la fobia se encuentran los acontecimientos traumáticos.

En el adulto mayor, los ancianos, las fobias están asociadas a altas tasas de suicidio.

  • FOBIA SOCIAL:

La fobia social es un miedo fuerte a ser juzgado por otros y a sentir vergüenza. Este miedo puede ser tan fuerte que hace difícil ir al trabajo o llevar acabo las actividades de cada día. La ansiedad social está determinada por diversos aspectos de actuación e interacción en las situaciones sociales, cobrando importancia los componentes de temor y evitación de las mismas.

Distintos factores evolucionistas, familiares, ambientales, evolutivos, temperamentales, neurobiológicos, psicológicos y socioculturales se asocian a este trastorno reflejando su gran complejidad.

Casi todo el mundo ha sentido ansiedad o vergüenza alguna vez ante situaciones sociales tales como conocer a alguien nuevo o hablar en público. Sin embargo, las personas que tienen fobia social se preocupan por éstas y otras cosas semanas antes de que ocurran. En la fobia social el miedo se centra en situaciones cotidianas alterando la vida de la persona que la padece ya que nos vemos obligados a vivir en sociedad.

Las personas que tienen fobia social tienen miedo de realizar tareas corrientes delante de otros como por ejemplo: firmar un cheque delante del cajero en una tienda, comer o beber delante de otras personas o de usar un baño público. La mayoría de las personas con este trastorno saben que no deberían tener tanto miedo, pero no lo pueden controlar con lo que siempre que pueden evitan enfrentarse a eventos sociales. Para algunos, la fobia social es un problema sólo en ciertas situaciones, mientras que otras personas tienen síntomas en casi todas las situaciones sociales.

Normalmente la ansiedad va acompañada de señales físicas delatadoras: sudor, temblor muscular y de voz, rubor, etc, que hace más vulnerable e insegura a la persona. El deseo de formar parte de un grupo, o de tener pareja se ve disminuido ante la incapacidad de interactuar con los demás provocando baja autoestima y complejo de inferioridad.

Algunas personas que padecen fobia social tienden a beber alcohol para desinhibirse.

Esta fobia se sustenta principalmente por:

  • Pensamientos desvalorizantes hacia uno mismo del tipo “no diré nada interesante”, “pensarán que soy tonto”.
  • Experiencias negativas anteriores.
  • Tienen sensación de culpa y rumian una y otra vez situaciones en las que no han estado acertados o les han faltado palabras: “debería haber dicho o no haber dicho”, “no lo he hecho”, “no valgo”.
  • Muestran sentimiento de inseguridad y desvalorización hacia sí mismos, es decir se quieren muy poco.

¿Cómo afecta la fobia social?

Además de producir un malestar intenso en la vida diaria, empobrece a la persona ya que le impide desarrollar al máximo sus capacidades y disfrutar de las relaciones sociales.

  • ANSIEDAD GENERALIZADA:

Es un trastorno mental en el que la persona está preocupada o ansiosa ante casi todos los aspectos de la vida, no pudiendo disfrutarla y sin capacidad para controlar esa ansiedad. El síntoma principal es el sentimiento de preocupación y tensión constante sin ninguna causa clara para la misma durante al menos seis meses.

Las preocupaciones van de un problema a otro involucrando a la familia, el trabajo, la salud, el dinero, las relaciones interpersonales. Preocuparse en algún momento por cosas como los problemas de salud, dinero o los problemas familiares es normal, pero las personas con trastorno de ansiedad generalizada se preocupan en exceso por éstas y muchas otras cosas, incluso cuando hay poca o ninguna razón para ello. El simple hecho de lidiar día a día les causa ansiedad, y piensan que las cosas siempre saldrán mal. A veces, estas preocupaciones hacen que las personas con este trastorno no puedan realizar sus actividades diarias.

En algunas ocasiones este trastorno es hereditario, pero nadie sabe con seguridad por qué algunas personas lo tienen y otras no. Los investigadores han descubierto que hay varias partes del cerebro relacionadas con el miedo y la ansiedad. Muchos estudios sugieren que las preocupaciones que acompañan a este trastorno es una manera de evitar e ignorar un sentimiento o hecho más profundo que ha sido reprimido. Si la persona se enfrenta a ese problema, entonces estos síntomas del trastorno de ansiedad generalizada también desaparecerían.

Las personas con el trastorno de ansiedad generalizada suelen habitualmente:

  • Preocuparse en exceso por las actividades diarias
  • No pueden controlar sus preocupaciones constantes aun siendo conscientes de que se angustian en exceso.
  • Tienen dificultades para relajarse.
  • Sus capacidades cognitivas disminuyen teniendo problemas para concentrarse y prestar atención.
  • Muestran dificultades para conciliar y mantener el sueño, e inquietud al despertarse.
  • Sienten cansancio todo el tiempo ya que gastan mucha energía para intentar controlar la tensión.
  • Tienden a somatizar y sufren dolores físicos, tales como dolor de cabeza, estómago, de espalda, musculares…
  • A veces tienen temblores o tics.
  • Se muestran irritables.

La ansiedad generalizada se desarrolla paulatinamente, suele comenzar durante la adolescencia o juventud. Los síntomas pueden mejorar o empeorar en distintos momentos, y con frecuencia empeoran durante momentos de estrés pero no desaparecen si no se trata y continuará durante toda la vida adulta, a veces se complican con otras patologías como la depresión.

El pronóstico dependerá de la gravedad del trastorno pero mejorará notablemente o remitirá con la terapia.

Las fobias se encuadran dentro de los trastornos de ansiedad. Las más frecuentes son:

  • FOBIA SOCIAL:

La fobia social es un miedo fuerte a ser juzgado por otros y a sentir vergüenza. Este miedo puede ser tan fuerte que hace difícil ir al trabajo o llevar acabo las actividades de cada día. La ansiedad social está determinada por diversos aspectos de actuación e interacción en las situaciones sociales, cobrando importancia los componentes de temor y evitación de las mismas.

Distintos factores evolucionistas, familiares, ambientales, evolutivos, temperamentales, neurobiológicos, psicológicos y socioculturales se asocian a este trastorno reflejando su gran complejidad.

Casi todo el mundo ha sentido ansiedad o vergüenza alguna vez ante situaciones sociales tales como conocer a alguien nuevo o hablar en público. Sin embargo, las personas que tienen fobia social se preocupan por éstas y otras cosas semanas antes de que ocurran. En la fobia social el miedo se centra en situaciones cotidianas alterando la vida de la persona que la padece ya que nos vemos obligados a vivir en sociedad.

Las personas que tienen fobia social tienen miedo de realizar tareas corrientes delante de otros como por ejemplo: firmar un cheque delante del cajero en una tienda, comer o beber delante de otras personas o de usar un baño público. La mayoría de las personas con este trastorno saben que no deberían tener tanto miedo, pero no lo pueden controlar con lo que siempre que pueden evitan enfrentarse a eventos sociales. Para algunos, la fobia social es un problema sólo en ciertas situaciones, mientras que otras personas tienen síntomas en casi todas las situaciones sociales.

Normalmente la ansiedad va acompañada de señales físicas delatadoras: sudor, temblor muscular y de voz, rubor, etc, que hace más vulnerable e insegura a la persona. El deseo de formar parte de un grupo, o de tener pareja se ve disminuido ante la incapacidad de interactuar con los demás provocando baja autoestima y complejo de inferioridad.

Algunas personas que padecen fobia social tienden a beber alcohol para desinhibirse.

Esta fobia se sustenta principalmente por:

  • Pensamientos desvalorizantes hacia uno mismo del tipo “no diré nada interesante”, “pensarán que soy tonto”.
  • Experiencias negativas anteriores.
  • Tienen sensación de culpa y rumian una y otra vez situaciones en las que no han estado acertados o les han faltado palabras: “debería haber dicho o no haber dicho”, “no lo he hecho”, “no valgo”.
  • Muestran sentimiento de inseguridad y desvalorización hacia sí mismos, es decir se quieren muy poco.

¿Cómo afecta la fobia social?

Además de producir un malestar intenso en la vida diaria, empobrece a la persona ya que le impide desarrollar al máximo sus capacidades y disfrutar de las relaciones sociales.

  • FOBIA ESPECÍFICA:

La fobia es un miedo intenso, persistente que es excesivo e irracional y es provocado por la presencia o anticipación de objetos o situaciones específicos. La exposición al estímulo fóbico produce ansiedad y en ocasiones crisis de angustia. Aunque los adultos con este trastorno reconocen que el temor es excesivo e irracional no pueden dejar de sentirlo. La persona tiende a evitar las situaciones fóbicas o si no puede las experimenta con terror intenso. Este miedo irracional interfiere en su rutina diaria ya que produce un malestar intenso que impide llevar a cabo las actividades cotidianas, ya que la persona teme perder el control, angustiarse y desmayarse al exponerse al objeto temido.

Si la fobia no provoca malestar clínico significativo o un deterioro de la actividad del individuo, no se efectúa el diagnóstico. Como en las situaciones en las que es improbable que la persona se exponga al objeto fóbico.

Entre los tipos de fobias específicas los más habituales son:

  • Animal: El miedo hace referencia a animales o insectos. Los más temidos son las serpientes, las arañas, insectos, retas, ratones y pájaros. Suele iniciarse en la infancia.
  • Entorno natural: El miedo es causado por fenómenos atmosféricos: tormentas, viento agua, alturas.
  • Sangre, inyecciones, heridas, daño: El miedo es provocado por la visión de sangre y heridas, temor a tener que ponerse inyecciones u otras intervenciones médicas y quirúrgicas.
  • Situacional: El miedo hace referencia a situaciones tales como tener que viajar en transportes públicos, túneles, ascensores, puentes, coche o recintos cerrados.
  • Otro tipo: Se incluyen las situaciones que pueden provocar atragantamiento, vómito o adquisición de una enfermedad, a los espacios es decir miedo a caerse si no está cerca de medios de sujeción, miedo de los niños, los ruidos fuertes y las personas disfrazadas.

Tener una fobia de un tipo aumenta la probabilidad de padecer una fobia de la misma clase o de otro tipo. Por ejemplo miedo a los perros, a los gatos y a las alturas o los espacios cerrados. Además suelen sufrirse junto con otros trastornos de ansiedad sobre todo con agorofobia. Entre los factores desencadenantes de la fobia se encuentran los acontecimientos traumáticos.

En el adulto mayor, los ancianos, las fobias están asociadas a altas tasas de suicidio.

Aunque el trastorno por estrés postraumático (TEPT) fue reconocido como entidad clínica independiente en DSM-III, las primeras descripciones del estado traumático pueden encontrarse ya en la Odisea de Homero, en la que éste describe las reacciones de los soldados griegos de intenso terror, agitación o parálisis conductual, desorientación y otras alteraciones durante las batallas.

El trastorno por estrés postraumático es un síndrome clínico caracterizado por una gran variabilidad de síntomas afectivos, cognitivos y conductuales resultado de un malestar personal y deterioro social con diferentes complicaciones médicas y psiquiátricas que tienen lugar tras la exposición de la persona a  un suceso con peligro para su vida o amenaza a su integridad física.

Según el DSM IV los criterios para el diagnóstico son:

  • La persona ha experimentado, presenciado o le han explicado acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de las personas de su entorno.
  • La persona ha respondido con un temor, desesperanza u horror intensos. Los niños presentan comportamientos desestructurados o agitados.

El suceso traumático es reexperimentado de forma persistente a través de:

  • Recuerdos del acontecimiento recurrentes que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos y percepciones. En los niños esto se expresa a través de juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma.
  • Sueños repetitivos sobre el acontecimiento que producen malestar. En los niños pueden darse sueños terroríficos de contenido irreconocible.
  • La persona actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo. Sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback. Los niños pequeños pueden reescinificar el acontecimiento traumático específico.
  • Malestar psicológico intenso y/o respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos que recuerdan el hecho traumático.

Evitación de acontecimientos y estímulos asociados al trauma:

  • Esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático así como actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma.
  • Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma.
  • Reducción del interés o la participación en actividades significativas.
  • Sensación de desapego o enajenación frente a los demás.
  • Restricciones de la vida afectiva.
  • Sensación de un futuro desolador.

Aparecen síntomas que estaban ausentes antes del trauma tales como: dificultades para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad o ataques de ira, dificultades para concentrarse, hipervigilancia, respuestas exageradas o sobresalto.

Entre los acontecimientos traumáticos que pueden originar un trastorno de estrés postraumático se incluyen la situación de combates en la guerra, ataques personales violentos (agresión sexual y física, atracos, robo de propiedades), ser secuestrado, atentados terroristas, ser tomado como rehén, torturas, encarcelamientos como prisionero de guerra, internamientos en campos de concentración, desastres naturales o provocados por el hombre, accidentes automovilísticos graves, diagnóstico de enfermedades potencialmente mortales.

En los niños, entre los acontecimientos traumáticos de carácter sexual, se incluyen las experiencias sexuales inapropiadas para la edad aunque no haya violencia o daños reales.

En los niños mayores, las pesadillas sobre el hecho traumático, pueden convertirse con el paso del tiempo, en pesadillas generalizadas donde pueden aparecer monstruos, rescates espectaculares o amenazas sobre ellos mismos o sobre los demás, los niños no suelen tener la sensación de revivir el pasado, la reexperimentación del trauma puede reflejarse en juegos de carácter repetitivo. Puesto que para un niño es difícil expresar la disminución del interés por las actividades importantes y la disminución de sus sentimientos y afectos, estos síntomas deben ser observados por los adultos de su entorno.

El asistir como espectador a sucesos como accidentes graves o muerte no natural de otros a causa de la guerra, ataques violentos, amputaciones o fragmentaciones del cuerpo, aunque no le ocurran a uno mismo también puede dar lugar a un estrés postraumático.

Los enfermos de TEPT sufren con más frecuencia varias enfermedades médicas graves y crónicas (hipertensión, enfermedades coronarias, cáncer, enfermedades respiratorias, musculoesqueléticas, etc), numerosas somatizaciones, varias conductas de riesgo para la salud como las adicciones y los accidentes. El fenómeno que produce el trauma implica un daño a la integridad y dignidad personal,  una vivencia de muerte para el sujeto.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la presencia de pensamientos intrusivos y  recurrentes (obsesiones) y conductas o actos mentales repetitivos (compulsiones) que la persona realiza con la finalidad de reducir su malestar o evitar algún acontecimiento negativo.

Las obsesiones son pensamientos o imágenes persistentes y recurrentes que se experimentan como intrusivas e inapropiadas y generan malestar significativo. Las compulsiones son conductas o actos mentales que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión para neutralizar la ansiedad que esta le genera. Muchos pacientes tienden a esconder sus síntomas por vergüenza, por lo que pueden pasar varios años entre la aparición de los síntomas y la introducción de un tratamiento adecuado. A nivel etiológico se considera que el TOC pueda ser consecuencia de múltiples variables.

Los síntomas pueden presentarse a cualquier edad pero es más habitual que comience durante la adolescencia o al principio de la edad adulta, aunque también puede iniciarse en etapas más precoces, durante la infancia. Un comienzo tardío, ya en plena adultez, a partir de los 35-40 años debe hacer pensar en un problema neurológico subyacente (como tumores o quistes cerebrales) o depresión. En los varones suele tener un inicio a edad más temprana (6-15 años de edad) que en las mujeres (20-25 años de edad). El comienzo del trastorno suele ser gradual, si bien se han observado casos de inicio agudo.

Las personas con TOC tienen una calidad de vida muy baja, ya que intentar controlar la angustia con las obsesiones y compulsiones es mental y físicamente agotador, y puede ser causa de incapacidad laboral temporal o permanente.

Muchas teorías intentan explicar las causas de este trastorno, que parece ser una combinación de varias, apuntando a factores genéticos por los estudios que hay sobre gemelos y antecedentes familiares de las personas que lo sufren, como factores ambientales dándose en personas que han sufrido una educación excesivamente rígida y han sido poco valorados por sus progenitores, o no se han sentido queridos, o son demasiado sensibles y lo han interpretado así. El perfeccionismo y las compulsiones se realizan para asegurar la aprobación y la percepción de uno mismo como valiosa.

A menudo las personas con TOC tienen un nivel de estudios e inteligencia superior a la media, ya que la naturaleza del trastorno precisa esquemas mentales muy complicados, y son profesionales muy competentes pero su vida emocional y personal es insatisfactoria, las relaciones familiares y sociales son muy pobres. Algunos son muy dependientes de su familia de origen sobre todo de la figura materna, con el objeto de sentirse protegidos, lo que les ocasiona problemas de madurez personal y sexual dificultándoles o impidiendo sus relaciones de pareja.

Dentro de este trastorno los tipos de TOC más comunes son:

  • Los que tienen que ver con la limpieza: sus obsesiones se relacionan con la suciedad, los gérmenes, la contaminación y el contagio de enfermedades infecciosas. Para contrarrestar estas ideas son limpiadores compulsivos de su entorno, se pasan la vida limpiando usando detergentes muy potentes o legías y también se lavan y duchan continuamente.
  • Los que temen que ocurra una catástrofe: y viven con miedo continuo a que les roben o se explote o incendie la casa, con los que echan la llave continuamente o tienen que comprobar varias veces si han apagado la luz o el gas o los electrodomésticos…
  • Los hipocondríacos: temen padecer una enfermedad grave, sienten gran ansiedad ante el mínimo síntoma físico y necesitan tomarse la tensión o hacerse pruebas médicas continuamente.
  • Los supersticiosos : funcionan con un pensamiento mágico, tienen miedo a hechos o seres sobrenaturales, creen que los pensamientos negativos propios o de los otros pueden ocasionar daños y tienden a realizar diversos rituales para neutralizarlos.
  • Los agresivos: tienen pensamientos obsesivos de dañar a un ser querido o hacer daño a otros y tienen que llevar a cabo rituales para contrarrestar dichos pensamientos.
  • Los de contenido sexual: tienen pensamientos sexuales de realización de actos sexuales prohibidos o viven la sexualidad con angustia o dudas sobre su identidad sexual obsesionándose en exceso contrarrestando con actividades compulsivas a veces también sexuales como realizar gestos obscenos.

Cuanto antes se diagnostique y se trate este trastorno mejor será el pronóstico y menos sufrimiento padecerá la persona.

La mayoría de las personas han sentido tristeza, con motivo aparente o no, en algunos momentos de la vida. Pero la depresión como tal o los trastornos depresivos, ya que hay diferentes clasificaciones, se caracterizan por una disminución del estado de ánimo que se mantiene en el tiempo, aunque uno puede no ser consciente de ello, pérdida de la capacidad de disfrutar de los acontecimientos o actividades que antes les hacían felices, bajada del interés por el mundo que le rodea, poca energía para realizar las actividades tanto físicas como cognitivas, alteraciones en el apetito y en el sueño…

Así según el DSM V, Tratado para el diagnóstico clínico de los trastornos mentales utilizado internacionalmente, los criterios a tener en cuenta para diagnosticar el episodio depresivo o la depresión mayor son:

  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día.
  • Disminución del interés en casi todas las actividades y pérdida de la capacidad de disfrutar de las cosas que antes le producían placer.
  • Apetito aumentado o disminuido, o pérdida importante (no relacionada con la dieta) o incremento en el peso corporal.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o inhibición psicomotora.
  • Sensación de fatiga y pérdida de energía.
  • Sentimientos de desvalorización y a veces sentimiento de culpa infundado.
  • Disminución en la realización de los procesos cognitivos, dificultades en la atención, memoria, problemas para tomar decisiones.
  • Pensamientos recurrentes de muerte (no solo temores a la muerte)
  • Pensamientos suicidas o intentos de suicidio.

El episodio depresivo mayor es la forma más frecuente de los trastornos depresivos, puede aparecer en el transcurso de una depresión unipolar o en los trastornos bipolares en los que se alterna con los episodios de manía en los que la persona presenta un estado de ánimo elevado con una gran actividad física y mental y toma de decisiones de forma impulsiva y precipitada, que puede tener consecuencias graves para el sujeto.

Frecuentemente el trastorno depresivo se acompaña de otros trastornos mentales como los cuadros de ansiedad.

Los criterios diagnósticos de la forma depresiva de los trastornos de adaptación, según el DSM V son:

  • Dominan: Estado de ánimo depresivo, llanto fácil, sentimiento de desesperanza.
  • Síntomas:
    • Se presentan como una respuesta al estrés hasta 3 meses después de su origen.
    • Exceden considerablemente la reacción esperada a la situación estresante, la persona sufre un deterioro en su funcionamiento social y laboral, se mantienen más de 6 meses después de cesar la acción del estrés.

Los trastornos de adaptación se distinguen del episodio depresivo por la estrecha asociación del estado de ánimo actual con el problema causal. Si el paciente logra evitar la atención (rumiaciones) sobre las causas originarias del trastorno, puede ser capaz de desenvolverse nuevamente con normalidad.

Los criterios diagnósticos del trastorno depresivo persistente (distimia), según el DSM V son:

  • Estado de ánimo deprimido que se mantiene durante casi todo el día y durante la mayoría de los días, en un período de 2 años o más.
  • Se registran por lo menos dos de los siguientes síntomas:
    • disminución o aumento del apetito
    • insomnio o hipersomnia
    • sentimiento de fatiga o falta de energía
    • baja autoestima
    • dificultades para tomar decisiones, para concentrarse y para la atención
    • sentimientos de desesperanza
  • En un período de dos años, los síntomas no remiten durante más de dos meses seguidos.

No hay una causa orgánica, ni se trata de síntomas de una depresión mayor.

Una forma muy interesante para entender y trabajar la depresión es el: Enfoque Modular Transformacional de Hugo Bleichmar.

Según este autor el psiquismo de la persona es una estructura modular articulada que consta de múltiples componentes, como las motivaciones, ansiedades, defensas, representaciones de diferentes niveles de articulación y conciencia, relaciones con personas importantes para el individuo, sentido de sí mismo…, estos componentes se relacionan entre sí y se influyen unos a otros.

Así, para Bleichmar, la depresión es el resultado de una serie de procesos psíquicos en los que hay implicados muchos componentes, siendo necesario ver los factores que estuvieron implicados desde su origen (sentimientos, motivos, rasgos de personalidad, defensas) y como se interrelacionaron hasta llegar al proceso depresivo.

Los síntomas de la depresión son el producto final de una serie de procesos mentales en los que influyen múltiples elementos incluidos la genética.

Para este autor a la depresión se puede llegar por diferentes causas:

  • Por la agresividad: El ataque a las personas que le rodean destruye las relaciones sociales quedándose solo. El ataque a sí mismo, desvalorizándose y provocando inhibiciones que impiden la búsqueda de sus deseos.
  • Depresión por la culpa: Sentimiento de culpa por sus deseos y emociones. Por la identificación con mensajes que le transmitieron de malo y dañino. La culpa a veces no solo hace que la persona no se quiera, sino que provoca la vinculación a una figura maltratadora. La culpa del superviviente, tras la exposición a una situación traumática en la que ha muerto gente y la persona ha sobrevivido.
  • Depresión por trastorno narcisista: Predomina el sentimiento de vergüenza frente a la culpa. La pobre representación de sí mismo provoca sentimientos depresivos crónicos y sentimientos de impotencia para conseguir sus deseos.
  • Depresión por ansiedades persecutorias: El temor al castigo, sea por la retirada de amor o por la agresión física o verbal provoca bloqueos en la búsqueda de deseos y metas propias. Además, se producen cuadros depresivos ante la expectativa de una tarea a realizar que causa temor a no dar la talla o a decepcionar a personas significativas para el sujeto.
  • Depresión por identificación con figuras de apego: Estas figuras de apego como padres depresivos, lo que provoca una organización del carácter similar, con sentimientos de impotencia ante el destino. Identificación con la imagen que el otro tiene de la realidad como abrumadora y peligrosa.
  • Depresión por experiencias traumáticas: Pérdidas tempranas del padre o la madre o de algún miembro importante de la familia. Sometimiento prolongado a personas tiránicas o a situaciones de abandono o de dolor físico o psíquico. Haber sufrido enfermedades serias invalidantes. Sucesos traumáticos como por ejemplo un atentado o un ataque violento.

¿Cómo es el tratamiento?

La intervención se realiza según cada paciente, hay que buscar los orígenes que dieron lugar al resultado final.

El tratamiento se hará sobre la dimensión más relevante en cada momento de la psicoterapia, esto es, si en un momento determinado predomina la culpa, o los sentimientos de desvalorización…, sin perder de vista la visión global de la persona.

Hay que tener en cuenta la importancia de una actitud integradora de los diferentes desarrollos teóricos, cada uno analizando una dimensión específica.

La personalidad se conforma en base a una serie de características tales como sentimientos, pensamientos, actitudes y conductas que definen a la persona y la diferencian de los demás.

Aunque hay una base biológica, desde el nacimiento, la personalidad se irá estructurando según el individuo interactúa con el medio familiar, escolar y social.

La psicopatología de la personalidad principalmente se manifiesta por las perturbaciones en el pensamiento sobre sí mismo y sobre los demás.

Así los Trastornos de la personalidad son un grupo de afecciones mentales en los que, el individuo tiene un patrón prolongado de conductas, emociones y pensamientos que es muy diferente a las normas culturales de su medio social. Estos comportamientos interfieren en las relaciones interpersonales, tanto familiares, laborales o sociales.

¿Cuáles son las causas?

Son desconocidas. Se piensa que tanto factores genéticos como ambientales están relacionados con su desarrollo.

Los Trastornos de personalidad se clasifican en los siguientes subtipos:

  • Trastorno de la personalidad antisocial
  • Trastorno límite de la personalidad
  • Trastorno de la personalidad por evitación
  • Trastorno de la personalidad dependiente
  • Trastorno de la personalidad paranoide
  • Trastorno esquizoide de la personalidad
  • Trastorno esquizotípico de la personalidad
  • Trastorno histriónico de la personalidad
  • Trastorno narcisista de la personalidad
  • Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas varían bastante dependiendo del tipo de Trastorno de personalidad.

En general, los Trastornos de la personalidad se caracterizan por sentimientos, pensamientos y comportamientos que producen inadaptación de la persona a un amplio rango de situaciones.

Estos patrones normalmente empiezan en la adolescencia o inicio de la adultez y generalmente causan problemas en situaciones laborales y sociales. Estas afecciones varían de leves a graves.

¿Cuándo se diagnostica?

Para establecer un diagnóstico se precisa una evaluación psicológica fundamentalmente.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

La psicoterapia es lo más efectivo para tratar este tipo de trastornos. Aunque en algunos de ellos pueden ayudar los psicofármacos, como los antipsicóticos para controlar los pensamientos delirantes, también se suelen recetar los antidepresivos, los psicoestimulantes, los ansiolíticos y los antiepilépticos.

  • TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD ANTISOCIAL

El Trastorno de personalidad antisocial es una afección mental  que se caracteriza por la incapacidad para adaptarse a las normas sociales,  la persona tiene un patrón prolongado de manipulación, explotación o violación de los derechos de otros que les lleva frecuentemente a realizar actos criminales de diversa índole.

¿Cuáles son las causas?

Se desconocen, pero se cree que además de los factores genéticos, los factores ambientales, como el maltrato infantil, influyen en su desarrollo. Las personas con padres antisociales, alcohólicos, drodependientes o delincuentes están en mayor riesgo. Los hombres están más afectados que las mujeres. Siendo su inicio antes de los 15 años en los chicos y de la pubertad en las mujeres. Son frecuentes la crueldad con los animales y las conductas de prender fuego en la infancia. Normalmente comienzan con mentiras, robos, escapadas de casa, hasta llegar a las conductas delictivas.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Muestran a menudo irritabilidad, ira y tensión.
  • En el electroencefalograma aparecen anomalías y signos neurológicos de carácter leve.
  • Se muestran como normales y amables, pero son mentirosos, poco fiables, manipuladores y embaucadores.
  • Suelen descuidar su seguridad y la de los otros.
  • Quebrantan la ley frecuentemente.
  • Son promiscuos y llegan a abusar de su pareja y de los niños.
  • Es habitual el consumo de alcohol y drogas.
  • No sienten empatía ni remordimiento.

¿Cuál es el tratamiento?

No suelen acudir a tratamiento por voluntad propia, a no ser que padezcan otra afección mental, o que les envíe la justicia.

  • TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD

El Trastorno límite de la personalidad es una afección mental por la que la persona se muestra inestable emocionalmente con la imagen de sí mismo alterada. Frecuentemente tienen reacciones impulsivas y relaciones caóticas con los otros. Se encuentran en la frontera entre la neurosis y la psicosis.

¿Cuáles son las causas?

Son desconocidas, se relacionan con factores genéticos, familiares y sociales. Los factores de riesgo suelen ser el abandono en la niñez o en la adolescencia, tener una vida familiar disociada o conflictiva, con poca y deficiente comunicación entre los miembros, haber sufrido abuso sexual, físico o psicológico. Comienza en el inicio de la edad adulta pero cada vez se diagnostica más en la adolescencia.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Son afectivamente inestables.
  • Sus relaciones interpersonales oscilan entre la devaluación y la idealización del otro.
  • No toleran la soledad y buscan compañía sin ningún filtro, sea quien sea, aunque les dañe.
  • Tienden a proyectar sus sentimientos en los demás.
  • Sus conductas son muy impulsivas: gastos económicos exagerados, sexualidad promiscua y a veces conducta temeraria, no se cuida.
  • Muestran cambios de humor frecuentemente.
  • Su comportamiento es impredecible.
  • A veces cursan con episodios psicóticos.
  • A menudo presentan sentimientos de vacío.
  • Se autolesionan.
  • Piensan en el suicidio, amenazando con ello e incluso llegan a intentarlo.

¿Cómo evoluciona?

El curso de la enfermedad es estable y crónico, sufren frecuentemente episodios depresivos. Les cuesta adaptarse a los cambios de ciclo vital, siendo emocionalmente inmaduros.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Mejoran notablemente con la psicoterapia acompañada, a veces, de psicofarmacología.

  • TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POR EVITACIÓN

Las personas con este tipo de trastorno son muy tímidas tendiendo al aislamiento social ya que temen el rechazo de los otros, siendo muy sensibles al mismo, por lo que necesitan saber que se les aceptará totalmente.

¿Cuáles son las causas?

Se desconocen. Los genes, un acontecimiento o una enfermedad física que cambió la apariencia de la persona pueden estar relacionados.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Se muestran tensos, nerviosos y con mucha ansiedad al relacionarse con los otros.
  • La pérdida y el rechazo les producen tanto dolor que prefieren estar solas antes que arriesgarse a interactuar con los demás.
  • Son muy sensibles a la crítica de los otros siendo fácilmente lastimados cuando se les desaprueba.
  • Interpretan los comentarios de los demás de forma peyorativa.
  • Se resisten a involucrarse con los demás.
  • Evitan actividades o trabajos que impliquen interrelacionar con los demás.
  • No confían en sí mismos y se muestran tímidos por miedo de hacer algo mal ya que piensan que no son tan buenas como los demás, o que son poco atractivos.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

La psicoterapia es muy eficaz. A veces precisan ayuda de antidepresivos.

  • TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD DEPENDIENTE

Las personas con este trastorno dependen en exceso de otros para satisfacer sus necesidades emocionales y físicas.

¿Cuáles son las causas?

Se desconocen. Se inicia en la infancia. Es uno de los trastornos de la personalidad más frecuentes y es igualmente común en hombres y mujeres.

¿Cuáles son los síntomas?

  • No confían en su propia capacidad para tomar decisiones. Se sienten muy angustiadas por la separación y la pérdida de alguien y hacen lo que sea, incluso permiten que les maltraten, para mantener una relación, siendo pasivos en las relaciones con los otros.
  • Evitan estar solos, y las responsabilidades personales.
  • Muy sensibles a la crítica.
  • Miedo al abandono.
  • Se sienten impotentes y muy dañados si las relaciones se terminan.
  • Incapaces de tomar decisiones sin el apoyo de los demás
  • Muestran muchas dificultades para expresar desacuerdos con otros.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Mejoran notablemente con la psicoterapia, cuando padecen otros trastornos mentales también se acompaña de farmacología.

  • TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD PARANOIDE

La persona que sufre Trastorno de personalidad paranoide se caracteriza por ser muy suspicaz y desconfiar de la gente que le rodea, limitando mucho su vida social. Se sienten a menudo en peligro buscando pruebas que apoyen sus sospechas. Se inicia en la niñez. Se da más frecuentemente en hombres.

¿Cuáles son las causas?

Se desconocen, aunque suele ser más común en familias con trastornos psicóticos, lo que sugiere que tanto los genes como los factores ambientales están relacionados.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Interpretan el mundo como amenazante.
  • Son irritables, hostiles y coléricos.
  • Responsabilizan de sus acciones a otros
  • Preocupación porque los demás tengan motivos ocultos para dañarles.
  • Creen que los otros pretenden utilizarlos.
  • Cuestionan la lealtad, sinceridad y cariño de cuantos le rodean.
  • Incapacidad para trabajar junto con otros.
  • Se muestran muy celosos.
  • Tienden al aislamiento social.
  • Dan la sensación de no poseer emociones y producen miedo a los demás.

¿Cómo evoluciona?

Comienza pasada la adolescencia y permanecerá toda la vida. En ocasiones evolucionan a la psicosis o esquizofrenia.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Suelen tener resistencia a ir a terapia por su desconfianza hacia todos pero mejoran con psicoterapia y con tratamiento farmacológico.

  • TRASTORNO ESQUIZOIDE DE LA PERSONALIDAD

La persona que padece este trastorno muestra durante toda su vida indiferencia hacia los demás y de aislamiento social.

¿Cuáles son las causas?

Se desconocen. Afectarán, como en todos los demás trastornos, los factores genéticos y ambientales.  Puede estar relacionado con la esquizofrenia y comparte muchos de los mismos factores de riesgo. Aunque no llega a ser incapacitante como la esquizofrenia ya que no provoca la desconexión de la realidad.

¿Cuáles son los síntomas?

  • La persona tiende al aislamiento social.
  • Muestra indiferencia o malestar en las interacciones con los demás.
  • Son introvertidos.
  • Suelen ser considerados por los demás como solitarios y excéntricos.
  • Evitan el contacto visual.
  • Les resulta difícil mostrar espontaneidad.
  • Son muy serios.
  • El discurso es correcto.
  • Evita las actividades sociales que involucren intimidad emocional con los otros.
  • No desea ni disfruta de relaciones sociales cercanas, ni siquiera con miembros de la familia.
  • No son empáticos.
  • Les encantan los objetos inanimados, como los ordenadores, juegos de videos…

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Las personas con este trastorno no suelen acudir a terapia, por lo que se sabe poco sobre la eficacia del tratamiento.

  • TRASTORNO ESQUIZOTÍPICO DE LA PERSONALIDAD.TEP

Las personas que padecen este trastorno tienen dificultades con las relaciones interpersonales y alteraciones en los patrones de pensamiento y comportamiento. Se suelen comportar de manera extraña y mantienen creencias inusuales, aferrándose a ellas tan fuertemente que les impide establecer relaciones cercanas. Los individuos con TEP pueden tener creencias y comportamientos raros, pero, a diferencia de las personas con esquizofrenia, no están desconectados de la realidad y por lo general no tienen alucinaciones ni delirios. Algunos autores consideran este trastorno como una pre-esquizofrenia, un 10% acaba suicidándose pero hay algunos que llegan a conseguir trabajo y mantener relaciones familiares.

¿Cuáles son las causas?

Son desconocidas aunque se cree que tiene que ver con los genes, debido a que esta afección es más común en familiares de esquizofrénicos.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Son extravagantes.
  • Muestran un pensamiento mágico e ideas poco habituales.
  • Son supersticiosos.
  • Su estructura psíquica, personalidad, pensamiento, comportamiento está alterado.
  • Creen que tienen poderes poco comunes, tales como ver y hablar con personas muertas.
  • Su discurso solo tiene sentido para ellos.
  • Sus relaciones interpersonales son muy pobres o nulas.
  • A veces padecen síntomas psicóticos o depresión.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Mejoran con psicoterapia y farmacología.

  • TRASTORNO HISTRIÓNICO DE LA PERSONALIDAD

Las personas que padecen este trastorno atraen la atención hacia ellas, de forma muy emocional y dramática. Comienza al final de la adolescencia o inicio de la edad adulta.

¿Cuáles son las causas?

Las causas de este trastorno se desconocen. La herencia genética y los hechos ocurridos durante la primera infancia tienen bastante influencia. Se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres que en hombres.

El trastorno histriónico de la personalidad generalmente comienza al final de la adolescencia o poco después de cumplir los 20 años.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Buscan la atención de los demás casi de forma compulsiva, llegando a las rabietas o al llanto para conseguir su atención.
  • Muestran sus emociones de forma exagerada.
  • Precisan reafirmarse de forma continua.
  • Las relaciones con los demás son deficientes, ya que son egocéntricos y muy volubles.
  • Están demasiado preocupados por su aspecto físico.
  • Son sensibles a las críticas o a la desaprobación.
  • Buscan la aprobación de los otros.
  • Exageran las relaciones personales creyendo que son más íntimas de lo que realmente son.
  • Tienden a culpar a los otros de sus fracasos o decepciones.
  • Tienen baja tolerancia a la frustración.
  • Necesidad constante de ser el centro de la atención.
  • Cambian de estado emocional frecuentemente llegando a parecer superficiales para los demás.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Suelen buscar tratamiento cuando entran en depresión o ansiedad o por otras enfermedades como la drogadicción. La psicoterapia suele ser muy efectiva, aunque a veces también precisan medicación.

  • TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD

Las personas que padece este trastorno muestran sentimientos de grandiosidad, considerándose muy importantes y especiales, esperan que los demás les traten con deferencia.

¿Cuáles son las causas?

Las causas de este trastorno son desconocidas, aunque las experiencias tempranas en el desarrollo del individuo, como una crianza particularmente insensible, favorecen la aparición de este trastorno.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Sus relaciones interpersonales son frágiles por su forma de tratar a los otros.
  • Son poco empáticos y tienden a aprovecharse de los otros.
  • No toleran la crítica tendiendo a reaccionar a la misma con sentimientos de rabia, vergüenza o humillación.
  • Creen que merecen fama y fortuna.
  • Tienen sentimientos exagerados de egocentrismo
  • Exageran sus logros.
  • Requieren atención y admiración constantes.
  • Suelen desdeñar los sentimientos de los demás y tienen poca capacidad para sentir empatía.

¿Cómo evoluciona?

Curso crónico. No suelen llevar bien el envejecimiento.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

La psicoterapia es eficaz ya que puede ayudarles a establecer relaciones más positivas con los demás.

  • TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD OBSESIVO-COMPULSIVA

El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva es una afección mental en la cual la persona muestra gusto exagerado por el orden, por las reglas, por el control. Tiene algunos de los mismos síntomas del trastorno obsesivo compulsivo. Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo tienen pensamientos indeseables que no pueden controlar, mientras que las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva no tienen este tipo de pensamientos. En cuanto a la edad de inicio también difieren ya que el trastorno obsesivo-compulsivo, a menudo, comienza en la niñez, mientras que el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva, por lo general, comienza en los años de adolescencia o en el inicio de la edad adulta.

Las personas que tienen tanto el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva como el trastorno obsesivo-compulsivo tienden a ser altamente exitosos. Se molestan mucho si otras personas interfieren con sus rutinas rígidas, pero puede que no sean capaces de expresar su ira directamente.

¿Cuáles son las causas?

El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva se manifiesta en más de un miembro de la familia, así que los genes y el aprendizaje están involucrados. Esta enfermedad  afecta a ambos sexos, aunque se da con más frecuencia en los hombres.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Muy perfeccionistas, tanto que puede llegar a interferir con la capacidad de la persona para completar tareas, debido a su rigidez.
  • Se pueden aislar emocionalmente cuando no son capaces de controlar una situación.
  • Son indecisos.
  • Son muy perseverantes y obstinados.
  • Sienten excesiva devoción por el trabajo.
  • Son incapaces de deshacerse de cosas, incluso si el objeto carece de valor.
  • Son Inflexibles.
  • Preocupación por los detalles, reglas y listas.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

La psicoterapia es muy eficaz, junto a los psicofármacos que le ayudan a rebajar la ansiedad.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental severa, orgánica y crónica que actúa sobre los mecanismos que regulan las emociones.

La persona que lo padece manifiesta alteraciones en su estado de ánimo sin causa aparente, pasando de mostrarse muy activo y contento a sentirse muy triste y deprimido.

Al estado de actividad y euforia se le denomina manía y al estado de ánimo bajo y profunda tristeza se le llama depresión.

La etiología de esta enfermedad no está clara influyendo varios factores: hay factores genéticos, factores bioquímicos ya que se produce una alteración en los mecanismos bioquímicos y eléctricos que regulan la actividad cerebral. Factores tóxicos como el alcohol y las drogas también pueden desencadenar la enfermedad. Factores hormonales. Factores psicológicos como un shock emocional y factores socioculturales como el estrés.

Esta enfermedad suele comenzar en los últimos años de la adolescencia o al inicio de la edad adulta, pero hay niños que la padecen y adultos que comienzan a sufrir la enfermedad en plena madurez.

Las formas clínicas de este trastorno según el DSM V son:

  • Trastorno bipolar tipo I determinado por la aparición de un episodio maniaco con o sin episodios previos de depresión.
  • Trastorno bipolar tipo II en el que se da un cuadro hipomaniaco en una persona con antecedentes de episodios depresivos.
  • Trastorno ciclotímico, donde al menos durante dos años la persona ha padecido periodos de síntomas hipomaniacos y depresivos.

Si no se trata este trastorno producirá un deterioro en la persona afectando a las relaciones personales, así como al rendimiento laboral y escolar llegando incluso al suicidio.

El trastorno adaptativo es un fenómeno relacionado con el estrés en el que éste provoca una desadaptación y unos síntomas que se mantienen hasta que se elimina el factor desestabilizante o hasta que tiene lugar una nueva adaptación.

Todo el mundo pasa por sucesos estresantes a lo largo de su vida, pero hay personas que en un momento dado responden de forma desajustada presentando un intenso malestar más allá de lo que se consideraría normal.

Este cuadro suele presentarse de manera progresiva, hay veces que hace su aparición pasado un tiempo del acontecimiento traumático desencadenante.

Los síntomas son similares a otros trastornos de ansiedad o se dan una mezcla de varios trastornos. La persona muestra síntomas depresivos, de ansiedad, dificultades para planificar el día a día o el futuro, miedos.. A veces se agrava en el tiempo y se confunde con un episodio depresivo.

Los adolescentes pueden mostrar conductas antisociales y los niños conductas regresivas.

Las reacciones ante la situación estresante depende de varios factores:

  • Las características personales de cada uno.
  • Las características de la situación estresante.
  • Las características socioculturales del medio al que pertenece el sujeto.

Acudir a un psicólogo puede facilitar la recuperación personal y mitigar el sufrimiento.

La sexualidad es una dimensión de la persona, que la acompaña desde el momento de la fertilización hasta su muerte.

La sexualidad humana no puede verse reducida solo a genitalidad, es un fenómeno sociocultural que está influido por la calidad de las relaciones interpersonales, por la identidad, el deseo, por eso en la sexualidad humana intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales, que conforman su desarrollo y estructuración a lo largo de la vida mediante el proceso de socialización e individuación de la persona.

Si la función sexual se convierte en un problema en el hombre o la mujer porque no hay una respuesta satisfactoria a los estímulos sexuales, la persona vivirá su sexualidad como fuente de ansiedad, angustia y frustración que generará malestar en las relaciones interpersonales.

Según el DSM-IV los trastornos sexuales se caracterizan por una alteración de los procesos propios del ciclo de respuesta sexual o por dolor asociado con la realización del acto sexual.

Los Trastornos sexuales se dividen en:

  • Las disfunciones sexuales se caracterizan por una alteración del deseo sexual, por cambios psicofisiológicos en la respuesta sexual que producen malestar personal y problemas en las relaciones interpersonales. Las disfunciones sexuales comprenden: trastornos del deseo sexual, trastornos de la excitación sexual en la mujer y de la erección en el varón, disfunción orgásmica, eyaculación precoz, trastornos sexuales por dolor como la dispareunia y el vaginismo, disfunción sexual debida a enfermedad médica, por ingesta de sustancias, o no especificada.
  • Las parafilias se caracterizan por impulsos sexuales intensos y recurrentes, fantasías o comportamientos que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales. Las fantasías pueden englobar objetos no humanos, el sufrimiento y/o humillación de uno mismo o de la pareja. Pueden implicar a menores o personas sin su consentimiento. Estos trastornos producen malestar personal, deterioro social, laboral y en otras áreas importantes de la actividad de la persona. Las parafilias incluyen el exhibicionismo, el fetichismo, el froteurismo, la pedofilia, el masoquismo sexual, el sadismo sexual, el voyerismo y las parafilias no especificadas.
  • Los trastornos de la identidad sexual se caracterizan por una identificación intensa con el otro sexo acompañada de malestar persistente por el propio sexo.

 

Deseo sexual hipoactivo:

La característica principal es la ausencia o deficiencia de fantasías sexuales y de deseos de actividad sexual. La alteración provoca malestar y a veces dificultades en las relaciones interpersonales.

En algunas personas comienza en la pubertad pero con más frecuencia comienza en la edad adulta.

Trastorno por aversión al sexo:

La persona sufre aversión y evita todo contacto sexual genital con la pareja, además este trastorno provoca malestar y problemas en las relaciones interpersonales. El sujeto sufre ansiedad, miedo y rechazo para mantener una relación sexual con otra persona. La intensidad de la reacción puede ir desde una ansiedad moderada y ausencia de placer hasta un problema psicológico . Este trastorno puede ir asociado a otras disfunciones sexuales, como por ejemplo la dispareunia.

Trastorno de la excitación sexual en la mujer:

La mujer sufre una incapacidad para conseguir la lubricación en la fase de excitación hasta llegar a culminar el acto sexual. La alteración provoca malestar psíquico y a menudo dificultad en las relaciones interpersonales.

Trastorno de la erección en el varón:

La característica esencial de este trastorno es una incapacidad para conseguir y/o mantener la erección hasta el final del acto sexual. La alteración provoca ansiedad y malestar psicológico que se refleja en dificultades en las relaciones interpersonales sobre todo a la hora de tener una pareja sexual.

Trastorno orgásmico femenino:

Hay ausencia o un retraso del orgasmo en la mujer después de una fase de excitación sexual normal. Provoca malestar personal y dificultades en las relaciones interpersonales fundamentalmente a la hora de tener una relación de pareja.

Debido a que la capacidad orgásmica femenina aumenta con la edad, el trastorno orgásmico puede ser más frecuente en mujeres jóvenes. Cuando una mujer ha aprendido a conseguir el orgasmo, es poco frecuente que pierda esta capacidad a no ser que haya una situación de estrés que disminuya la libido como problemas en la pareja, un hecho traumático, un trastorno del estado de ánimo o una enfermedad médica.

Trastorno orgásmico masculino:

Se caracteriza por una ausencia o retraso del orgasmo tras una fase de excitación normal. El varón no consigue llegar al orgasmo durante el coito pero puede eyacular con otros tipos de estimulación, por ejemplo manual u oral. Muchos hombres que no alcanzan el orgasmo intravaginal sienten excitación al comienzo de la relación pero el coito gradualmente va siendo menos agradable y más displacentero. El trastorno puede desencadenar alteraciones sexuales y conflictos matrimoniales con el consiguiente malestar psicológico para ambos miembros de la pareja.

Eyaculación precoz:

La eyaculación precoz consiste en la aparición de un orgasmo y eyaculación en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración y antes de que la persona lo desee. Al igual que otros trastornos la eyaculación puede crear conflictos en una relación amorosa. Algunos varones evitan comenzar nuevas relaciones por miedo a eyacular precozmente.

Dispareunia:

Este trastorno consiste en dolor genital durante el coito o también antes o después de la relación sexual. Afecta tanto a hombres como a mujeres. El dolor genital experimentado en el coito puede llevar a la evitación de las relaciones sexuales, su alteración o limitar posibles nuevas relaciones y a veces a malestar psíquico personal.

Vaginismo:

Consiste en la contracción involuntaria, de manera recurrente o persistente de los músculos perineales del tercio externo de la vagina, frente a la introducción el pene, los dedos, los tampones. En algunas mujeres solo la idea de la penetración vaginal puede producir un espasmo muscular. El trastorno puede limitar la actividad sexual y afectar las relaciones interpersonales y a  veces un trastorno de ansiedad.

Exhibicionismo:

Consiste en mostrar los genitales a una o varias personas extrañas. En ocasiones la persona se masturba mientras enseña sus genitales. Normalmente no existe ningún intento de actividad sexual posterior con la persona extraña. La persona es consciente del deseo de sorprender o asustar al observador o tiene la fantasía de que el observador se excitará. Generalmente el trastorno suele comenzar antes de los 18 años.

Fetichismo:

La característica del fetiche consiste en la utilización de objetos para conseguir el placer sexual. Los fetiches más comunes suelen ser la ropa interior femenina, las prendas de vestir, el calzado. La persona se masturba mientras sostiene, acaricia o huele el fetiche, o pedir al partener sexual que se lo ponga  durante las relaciones. Si la persona no tiene el fetiche puede tener dificultades para tener actividad sexual como por ejemplo, problemas de erección en el varón.

Frotteurismo:

Consiste en el contacto o roce con una persona en contra de su voluntad. Normalmente se produce en lugares muy concurridos. El sujeto aprieta sus genitales contra las nalgas de la víctima o le toca los genitales o los pechos.

Pedofilia:

Se caracteriza por mantener actividades sexuales con niños de 13 años o menores. La persona con este trastorno debe ser mayor de 16 años y ser al menos 5 años mayor que el niño. Algunos sujetos prefieren niñas, otros niños y otros ambos. Los pedófilos utilizan a los niños según sus impulsos que van desde desnudarlos y masturbarse a la penetración vaginal, anal u oral o también felaciones o la introducción de objetos extraños. Las excusas suelen ir desde que están educando al niño, que el menor es el que provoca, o que el niño también obtiene placer. A veces amenazan al niño para que no lo cuente y otras manipulan al menor. Por lo general el trastorno comienza en la adolescencia aunque se dan casos de comienzo en edad adulta.

Masoquismo sexual:

Se trata de ser humillado, maltratado, golpeado, atado o sometido a cualquier otro sufrimiento para obtener placer. Algunas personas evocan sus fantasías durante la masturbación o las relaciones sexuales pero no las llevan a cabo, otros si lo hacen, realizando la fantasía por si mismos: atándose, pinchándose…o es su compañer@ quien lo realiza. Hay una variante peligrosa que es la hipoxifilia que consiste en la privación de oxígeno para conseguir la excitación sexual. Algunas personas además son fetichistas o sádicas. Las fantasías masoquistas comienzan probablemente en la infancia.

Sadismo sexual:

Se caracteriza por: el sufrimiento físico o psicológico de la víctima incluyendo la humillación para conseguir la excitación sexual. Hay personas que se excitan con estas fantasías durante el coito pero no las llevan a cabo. Otras personas las realizan con una pareja que consiente ya que puede ser masoquista. Otros realizan sus actividades sexuales con víctimas que no consienten. Las fantasías siempre implican el dominar a la víctima y van desde inmovilizarla físicamente a producirle daño físico de múltiples maneras, mutilarla o incluso matarla. La edad de comienzo de estas fantasías sádicas suele ser en la infancia, la gravedad de estos actos suele aumentar con la edad. Cuando se asocia con el trastorno antisocial de personalidad, lesionan gravemente a sus víctimas y pueden llegar a matarlas.

Fetichismo transvestista:

Consiste en vestirse con ropas del otro sexo. Se da en varones heterosexuales. La persona posee ropas femeninas que utiliza alternativamente para transvestirse, habitualmente después se masturba y se imagina que es a la vez el sujeto masculino y el objeto femenino de su fantasía. Algunos hombres llevan una prenda femenina bajo su atuendo masculino, otros se visten completamente de mujer e incluso se maquillan. Aunque son heterosexuales, suelen tener pocas parejas y en alguna ocasión realizan actos homosexuales. El trastorno comienza en la infancia o principio de la adolescencia.

Voyeurismo:

Se trata de observar a personas normalmente desconocidas cuando están desvistiéndose, desnudas, o realizando el coito. El acto de mirar produce excitación sexual y en general no se busca contacto sexual con la persona observada. El orgasmo durante la masturbación puede ser en el momento en que se observa o posteriormente con el recuerdo del hecho. El inicio del trastorno suele ser alrededor de los 15 años, cronificándose con el paso del tiempo.

Trastorno de la identidad sexual:

La persona se identifica con el sexo contrario al que pertenece adoptando el rol propio de ese sexo es decir se viste y realiza actividades propias de ese sexo. Además, siente malestar e inadecuación con el propio sexo. Dependiendo de la respuesta del medio social, esto es de aceptación o rechazo, la persona puede llegar a aislarse socialmente y tener problemas psicológicos como ansiedad o depresión.

Los trastornos sexuales causan malestar psicológico en la persona y en las relaciones que mantiene con su entorno, por lo que sería conveniente acudir al psicólogo para minimizar o superar la situación.

 

El sueño es un estado fisiológico indispensable para vivir que ocupa la tercera parte de nuestra vida. El sueño permite que tanto a nivel físico como psíquico la persona se recupere de la actividad diaria y se prepare para afrontar una nueva jornada.

Los trastornos del sueño repercuten en el estado emocional, la conducta y los procesos cognitivos, y estos a su vez influyen sobre las características y calidad del sueño.

Hay situaciones que favorecen la conciliación del sueño: un ambiente relajado y tranquilo, baja estimulación lumínica y sonora, y otros factores que pueden alterar, retrasar e impedir el sueño como el estrés, las preocupaciones, el miedo, el ejercicio físico intenso, las nuevas tecnologías, las enfermedades físicas o psicológicas, la ingesta de sustancias estimulantes, el alcohol o las drogas.

El trastorno más frecuente por el que el adulto acude a consulta ya sea como síntoma principal o asociado a otra patología es el insomnio.

Insomnio:

Es un trastorno que consiste en la dificultad para conciliar o mantener el sueño, teniendo la persona la sensación de haber dormido poco y de sueño no reparador, produciendo cansancio durante el día además de dificultades para mantener la atención, la concentración y la memoria, además de estado de ánimo irritable y depresivo.

Otros trastornos del sueño son las hipersomnias.

Hipersomnias:

Se caracterizan por sueño diurno excesivo, constante e involuntario. El sueño es continuo pero no reparador. Una de las causas de las hipersomnias puede ser la apnea del sueño que consiste en: la parte posterior de la garganta impide el paso normal del aire a los pulmones teniendo la persona que realizar grandes esfuerzos para respirar.

El caso más grave de las hipersomnias es la :

-Narcolepsia

Causa excesiva somnolencia y ataques de sueño incontrolados y frecuentes durante la vigilia.

Estos trastornos del sueño producen a menudo un desajuste en la vida de la persona tanto a nivel emocional ( irritabilidad, tristeza), como social (deterioro en las relaciones sociales, dificultades laborales), haciéndose preciso consultar a un psicólogo.

ESQUIZOFRENIA

La esquizofrenia es una enfermedad mental muy grave que se encuentran dentro de los

trastornos psicóticos, las personas afectadas de esquizofrenia pueden presentar una

grave distorsión en el pensamiento, la percepción, las emociones, y manifiestan pérdida

de contacto con la realidad y experimentan alucinaciones.

Otros síntomas que pueden aparecer son delirios o ideas delirantes, tienen ideas extrañas

que no se ajustan a la realidad o al consenso social. Además, sus emociones se ven

afectadas con pérdidas de hábitos e interés, aislamiento social, depresión e irritabilidad.

Pueden aparecer otros delirios de grandeza, de perjuicio, somáticos, erotomaníacos,

celotípicos, de referencia o auto referencia, alucinaciones (auditivas, táctiles, olfativas,

gustativas, visuales), alteraciones en el pensamiento, en la afectividad, en la conducta, en

la cognición, pero no hay ningún síntoma que, por sí mismo, sea característico de este

trastorno, ni todas las personas afectadas muestran todos y cada uno de los síntomas

descritos.

Se da tanto en mujeres como en hombres, el inicio del trastorno se produce a menudo

durante la adolescencia, aunque a veces puede aparecer en la infancia o en la edad

adulta.

Entre las posibles causas de aparición de esta enfermedad están una combinación de

componentes genéticos y ambientales, que crean un estado de vulnerabilidad en la

persona y una predisposición a desarrollar el trastorno si se dan las circunstancias

facilitadoras para ello.

La enfermedad puede tener diversas evoluciones, entre ellas la remisión total. En otros

casos, puede progresar a largo plazo con remisiones y exacerbaciones. Por eso es

necesario un tratamiento especializado, con el fin de mejorar su calidad de vida.

La psicoterapia puede ayudar a la persona que sufre esquizofrenia a:

– entenderse mejor a sí mismo y a descubrir formas de tratar su afección,

– entender qué factores pueden desencadenar una crisis, a fin de intentar evitarla o

minimizar sus efectos,

– poder movilizar los recursos de ayuda (familia, profesionales, etc)

TRASTORNOS PSICÓTICOS

Los trastornos psicóticos son psicopatologías graves que llevan a la persona que los padece a perder el contacto con la realidad, provocan un deterioro breve o persistente del pensamiento, que supone una ruptura con la realidad o una interpretación errónea de la misma.

Los síntomas más característicos son las alucinaciones (percepciones falsas, como oír, ver o sentir algo que en la realidad no existe) y los delirios (falsas creencias de la realidad sobre un hecho u objeto existente).

Un paciente con delirios puede pensar que alguien le está siguiendo porque hay una conspiración en contra suya, pueden modificar una realidad ya vivida, creyendo firmemente que ha sucedido algo que, en realidad, ocurrió de otra manera; son característicos del trastorno delirante.

En cambio con las alucinaciones estas percepciones son inventadas por la mente y no son producto de la distorsión de algún objeto presente, pues se percibe algo sin tener en cuenta los estímulos externos; son características en el trastorno esquizofrénico.

Los trastornos psicóticos más conocidos y comunes, en los que se introducen los delirios y alucinaciones entre su sintomatología más habitual son:

  • PSICOSIS DEL GRUPO DE LAS ESQUIZOFRENIAS

Provoca que la persona que la sufre tenga alucinaciones y pensamientos que le aíslan del resto del mundo.

Hay varios tipos:

  • Esquizofrenia paranoide, donde predominan los delirios, la persona cree que las personas están en su contra.
  • Esquizofrenia hebefrénica, donde predominan las alteraciones emocionales, la persona ríe o llora sin motivo alguno.
  • Esquizofrenia catatónica, la persona padece una inmovilidad persistente.
  • Esquizofrenia indiferenciada, reúne todos los síntomas anteriores.
  • Esquizofrenia residual, la que aglutina algunas características residuales.
  • PARANOIA O TRASTORNO DELIRANTE PERSISTENTES

Se caracteriza porque la persona tiene en su mente una patología  delirante crónica, por ejemplo, sería pensar que todo el mundo le está observando y que le están planeando algún mal. No son conscientes que padecen un trastorno, porque todo lo que creen para ellos es cierto. Por eso a veces se hace difícil la intervención.

Se distinguen varios tipos de paranoia:

  • Trastorno delirante persecutorio, la persona cree que está siendo continuamente perseguida.
  • Trastorno delirante erótico, la persona cree que otra persona está enamorada de ella, aunque está ni siquiera sepa de su existencia.
  • Trastorno delirante hipocondríaco, la persona cree estar enferma o tener un defecto físico y que eso hace que sea blanco de todas las miradas.
  • Trastorno delirante pasional, la persona sospecha que su pareja le miente, sin motivos, y genera violencia sobre esta.
  • TRASTORNO PSICÓTICO BREVE REACTIVAS

Este tipo de psicopatía se caracteriza por presentar los mismos síntomas que un trastorno esquizofrénico, la única diferencia es que el trastorno dura unos días y por lo general no suele repetir.

Suele manifestarse después de un hecho muy traumático para la persona o en una época de un gran estrés, que puede servir de desencadenante.

Es conveniente recibir tratamiento psicológico para que no haya ninguna secuela.

  • TRASTORNO PSICÓTICO COMPARTIDO (FOLIE À DEUX)

Lo padecen dos personas que comparten las mismas alucinaciones y delirios al mismo tiempo. Pueden padecerlo, sobretodo familiares o personas que tengan un fuerte vínculo entre ellas.

  • TRASTORNO PSICÓTICO INDUCIDO POR SUSTANCIAS O DEBIDOS ALGUNA ENFERMEDAD

Puede darse por el consumo de drogas o alcohol. Los síntomas más habituales son la desorientación, pérdida de memoria y alucinaciones visuales, estos desaparecen en unos días hasta que la intoxicación remita.

También en personas que padecen tumores u otras enfermedades en el cerebro, pueden aparecer delirios y alucinaciones.

  • TRASTORNO ESQUIZOAFECTIVO

Es un trastorno esquizofrénico junto con depresión y manías.

Estos son algunos de los trastornos psicóticos con los que nos encontramos, aunque existen muchos otros, que son variantes de los aquí contados.

En todos estos trastornos es necesario combinar una ayuda psiquiátrica con una ayuda psicoterapéutica, junto con actividades de la vida saludable orientadas a buscar una estabilidad emocional.

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El acoso laboral o mobbing se caracteriza por una serie de comportamientos abusivos con el fin de degradar o destruir psicológicamente a un trabajador que sufre hostigamiento continuado por parte del acosador o acosadores. También se considera mobbing  la discriminación en el trabajo contra una persona en función de su raza, religión, ideología, sexo, orientación sexual, discapacidad, procedencia geográfica, creando un ambiente hostil, humillante, ofensivo que dañe su dignidad como persona.

El mobbing puede llegar a causar graves problemas psicológicos, enfermedades tanto físicas (úlceras de estómago, síndrome del colon irritable, cefaleas,….) como mentales (ansiedad, depresión, estrés postraumático) e incluso el suicidio de la víctima.

El acoso puede ser: vertical descendente cuando es realizado por un superior o superiores jerárquicos de la víctima a veces con colaboración de subalternos, vertical ascendente cuando es llevado a cabo por los inferiores jerárquicos del acosado, siendo esta forma menos frecuente, y puede ser horizontal es realizado por trabajadores del mismo nivel o compañeros de la víctima.

¿En qué consiste el acoso?

Las conductas que degradan al otro como gritos, insultos, burlas, amenazas, ridiculizarle, humillarle, difamarle, faltarle el respeto de forma continuada son claros casos de acoso pero también hay situaciones tales como aislar a la persona en su puesto de trabajo, mandarle tareas degradante o que no corresponden con sus funciones, o trabajos de inferior categoría profesional con el fin de denigrarle, desprestigiarle, cuestionarle profesionalmente de forma continuada, sobrecargarle de trabajo de forma que sea imposible de realizar, inmiscuirse en su vida privada, no permitirle comunicarse con sus superiores y negarle todas sus demandas, no darle información fundamental para que realice su trabajo, no valorar sus logros y bloquearle profesionalmente.

¿Cuál es el fin del mobbing?

Normalmente con el hostigamiento lo que se pretende es que la persona abandone su puesto de trabajo, bien por interés de la empresa o del acosador que ve a la víctima como una amenaza para sus intereses personales y profesionales, pero a veces el fin es la destrucción o anulación psicológica de la persona para satisfacer los impulsos de dominación del acosador. En otras ocasiones no se pretende hostigar al trabajador, aunque el fin sea el mismo, sino que es un mobbing ejemplarizante, como el que sufren las mujeres embarazadas, para que otras no hagan lo mismo.

¿Cuál es el perfil de las víctimas?

A menudo suelen ser personas que el acosador percibe como débiles, inseguras, que suelen ser muy válidas profesionalmente pero no son conscientes de sus capacidades, también personas que por sus características personales o profesionales son envidiadas. A veces se  elige a la víctima por negarse a colaborar en situaciones no muy éticas o ajenas al puesto de trabajo o por no acceder a las demandas del acosador, o porque el acosado posee información que puede perjudicar al acosador y éste le considera una amenaza.

Otra forma de elegir a la víctima es por su orientación sexual, por su género,  por su edad, ideología, religión, su lugar de origen, por pertenecer a una minoría étnica, por su raza, por padecer una diversidad funcional como autismo, deficiencia física o psíquica… es decir algún rasgo particular que la diferencie del resto.

¿Cuál es el perfil del acosador?

El acosador suele estar en una situación de poder frente a la víctima bien por ser un superior jerárquico, o por tener acceso a ella a través de otros medios como las redes sociales, teléfono, correo electrónico.

Se siente amenazado por el acosado, bien porque éste sea más brillante o por inseguridad o mediocridad propia, o porque la persona hostigada posea información que pueda perjudicar al acosador.

Hay ocasiones en que el acosador corresponde a un perfil psicópata y a través del mobbing busca satisfacer sus necesidades de sometimiento, anulación y dominación de la víctima, es decir sus tendencias psicopáticas.

¿Qué se puede hacer?

  • Tomar conciencia del problema para no caer en la desvalorización y destrucción personal.
  • Buscar asesoría laboral para poder frenar el acoso.
  • Si ya ha comenzado el deterioro psicológico o ya padece algún malestar psíquico producido por la situación, pedir apoyo profesional, es decir acudir al psicólogo que ayude a reforzar los recursos personales de que dispone para poder hacer frente al hostigamiento y/o superar los daños psíquicos ocasionados.

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