Los celos conforman un conjunto de emociones de miedo a la pérdida del cariño, tristeza, rabia, envidia y culpa que los niños sienten tras el nacimiento de un hermano o en situaciones en las que un hijo recibe excesiva atención de los progenitores debido a una enfermedad, discapacidad u otra cualquier situación.

Veamos la siguiente viñeta:

¿Y a mí qué?

Hola me llamo Jose, tengo 6 años vivo con mi mamá, mi papá y mi hermana María de 2 años, es esa que está ahí en brazos de papá que le sonríe y mamá le da la medicina mientras los dos le cantan una canción. ¿Y a mí que?. Desde que ella nació me ha fastidiado la vida. Tengo ganas de que María sea mayor para que nos quieran a los dos igual.

Ante la llegada de un nuevo miembro a la familia los padres reparten la atención y cuidados con el recién nacido que además precisa más dedicación. El hermano mayor se siente abandonado, ya no es el centro de atención y aunque muchas veces ellos han pedido tener un hermano, cuando ven lo que esto implica no les hace gracia.

Esta situación de sufrimiento les lleva, como vemos en Jose, a distorsionar la realidad y pensar que como María es pequeña sus padres la quieren más.

Los celos no solo se dan del hermano mayor al pequeño, también del menor al mayor porque en el fondo hay una situación de rivalidad.

¿Cómo se manifiestan los celos?

Escuchemos a la madre de Jose:

Antes era un niño alegre, estaba todo el día jugando, iba contento al colegio y no teníamos queja. Pero desde que nació la hermana cambió totalmente. Empezó con rabietas y a llorar por todo, no se entretiene ni disfruta con nada, al principio se empezó a hacer pis encima y por la noche tenía pesadillas y se despertaba chillando, dejó de comer solo y había que dárselo como si fuera un bebé. Ahora come y duerme mejor, pero se porta fatal en el colegio, pega a sus compañeros y no atiende, ya no sé que hacer con él.

Jose presenta algunos de los síntomas que suelen dar los niños cuando sienten celos como son:

  • La regresión a etapas anteriores, dejan de controlar esfínteres, o empiezan a hablar como si fueran más pequeños, se chupan el dedo, etc.
  • Aparecen alteraciones del sueño y de los hábitos alimenticios.
  • Se vuelven introvertidos.
  • Se muestran desinteresados, tristes o aburridos.
  • Aparecen o aumentan el llanto y las rabietas.
  • Desobedecen para mostrar su disgusto y centrar la atención de los padres en ellos.
  • Se portan mal en el colegio, agrediendo a sus compañeros y/o no hacen caso a la profesora y/o no atienden en clase.

A vece colaboran con sus padres y cuidan al pequeño estando pendientes de que no les pase nada, esto puede ser una señal de madurez, pero también puede ser una forma de compensar la culpa por tener celos del pequeño y desear que desaparezca.

¿Qué se puede hacer?

  • Antes del nacimiento del hermano alrededor del segundo trimestre de embarazo, hablar al menor sobre la llegada del bebé y todo lo que supondrá para él, que tendrá que compartir el tiempo de los papis con el chiquitín, pero no perderá su lugar ni el cariño de papá y mamá. Aunque el niño sea muy pequeño y no tenga lenguaje se hará haciendo una idea de la situación.
  • Contar las ventajas que traerá el nuevo hermano como es tener un compañero de juegos y peripecias para toda la vida. Es verdad que hay hermanos que no se hablan o no tienen buena relación de mayores, muchas veces tiene que ver con celos no resueltos. Si de pequeños se llevan bien, de mayores, aunque se distancien un poco siempre podrán contar con el otro.
  • Sacar al pequeño de la habitación paterna cuanto antes, puede ir a la habitación del mayor o a una propia. Esto beneficia a ambos hermanos, a pesar de ser molesto para los progenitores, sobre todo para la madre que suele ser la que se tenga que levantar a dar de comer al bebé.
  • Incluir al niño en los cuidados del hermano, cantarle canciones juntos, realizar actividades divertidas toda la familia según vaya creciendo el menor.
  • Dejarle manifestar los celos y no hacerle sentir culpable ya que eso hace empeorar la situación.
  • Fomentar la cooperación en las tareas de la casa y evitar situaciones de competitividad.
  • Intervenir lo menos posible en los conflictos entre los hermanos, dejarles que aprendan a resolverlos ellos.
  • Los padres deben hablar entre ellos y analizarlas posibles causas de los celos, si es que presentan excesiva atención al pequeño y han descuidado al otro hijo. Si tienen preferencia, que es humano, por algún hijo, porque se parece más a alguno de los progenitores o a alguien cercano significativo para ellos. O en ocasiones ocurre que el hijo les recuerda a algún pariente con quien no tienen buena relación. El analizarlo y darse cuenta de ello, favorece el manejar la situación y ponerle remedio.
  • Se deben evitar los privilegios de unos hijos frente a otros, así como las comparaciones entre los hermanos.
  • No se debe hablar el problema del niño con otros familiares delante de él.
  • Tampoco es conveniente responsabilizar al mayor del cuidado y comportamiento del pequeño.

¿Cuándo los celos son patológicos?

Los celos son patológicos cuando los síntomas persisten en el tiempo, cuando dan lugar a una agresividad descontrolada, hay problemas con los iguales y en el colegio, cuando hay una regresión persistente.

En el caso de Jose, el niño de nuestro ejemplo, lleva dos años mostrando síntomas y sufriendo, es una situación patológica de celos. Se aconseja consultar con un psicólogo que ayude a Jose y a su familia a superar la situación.